Tres cartas científicas independientes publicadas en respuesta al artículo de Surovell y Méndez en Science demuestran que sus conclusiones contienen errores fundamentales e interpretaciones incorrectas. Los investigadores Tom D. Dillehay, Michael R. Waters y David J. Meltzer reafirman la antigüedad pleistocénica del sitio mediante evidencia arqueológica, geológica y genética.