• 31 de Octubre

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¿Cómo es la sostenibilidad en un Patio Vivo Cultivable?

Por Marcial Huneeus, director ejecutivo de Fundación Patio Vivo


Una de las preguntas más importantes que podemos hacernos cuando impulsamos un proyecto educativo es cómo será su sostenibilidad en el tiempo. Podemos construir nuevos espacios, entregar herramientas y desarrollar actividades, pero ¿cómo conseguimos que esas experiencias se transformen en algo propio de una comunidad y sean parte de su identidad, agenda y proyecto educativo?

Esta pregunta volvió a tomar fuerza al conocer las experiencias de los liceos Ignacio Carrera Pinto de Frutillar y Holanda de Llanquihue, que fueron parte del programa Energía Infinita de Canal 13C. Entre estudiantes, docentes y comunidades educativas que compartieron su experiencia, también estuvo Elizabeth Millaneri, una ex estudiante que contó lo significativa que había sido su participación en Patio Vivo Cultivable.

Hay algo especialmente valioso en ese relato. La escuela es un lugar por el que transitamos durante años, pero sus aprendizajes nos acompañan mucho después de egresar. Algunos conocimientos se olvidan, otros adquieren sentido con el tiempo y ciertas experiencias terminan influyendo en la manera en que comprendemos nuestro entorno, nos relacionamos con los demás y proyectamos nuestro futuro.

En Fundación Patio Vivo hemos aprendido que transformar un espacio es el comienzo de un proceso. Luego es fundamental que se transformen prácticas, se enriquezca la experiencia escolar, se produzcan relaciones de colaboración y el patio sea una herramienta pedagógica para los docentes y para el aprendizaje de las niñas y niños. Así los paisajes de aprendizaje y los patios vivos cultivables, se  convierten en lugares donde los estudiantes descubren intereses, reconocen sus capacidades y comprenden que aquello que aprenden tiene relación con su trayectoria y proyecto de vida.

Eso es lo que buscamos con Patio Vivo Cultivable, un programa que hoy se desarrolla en nueve liceos técnico-profesionales de la Región de Los Lagos.  A través de experiencias vinculadas con la alimentación, la naturaleza y la cultura local, trabajamos para que los jóvenes encuentren nuevas maneras de relacionarse con el conocimiento y con el territorio al que pertenecen. Y hemos visto como mejora la convivencia, las prácticas sustentables y la valoración de la cultura local.

Esto solo se logra en un trabajo profundo y coordinado con sostenedores, equipos directivos y docentes que transforman sus prácticas y abren nuevas oportunidades de aprendizaje. Impulsamos también la integración curricular entre asignaturas y especialidades que comienzan a dialogar entre sí. Cuando esas prácticas se incorporan en la cultura de un establecimiento, la transformación deja de depender de una actividad particular y se convierte en una manera de entender la educación.

Esta mirada nos invita también a pensar de otra forma las alianzas entre el mundo educativo, las fundaciones, el sector público y las empresas. En Los Lagos hemos avanzado gracias a un trabajo colaborativo con Fundación MC, el SLEP Llanquihue, Corporación PLOC, la Municipalidad de Puerto Octay, la Municipalidad de Puerto Montt y las comunidades educativas. Sin embargo, el verdadero valor de estas alianzas no está solamente en hacer posibles nuevos proyectos, sino en contribuir a que las experiencias se sostengan, crezcan y puedan llegar a otros establecimientos.

Por eso es fundamental evaluar y poder constatar que el 97% de los estudiantes reconozca aprendizajes útiles para su vida, el 75% de los docentes perciba una mejora en la convivencia escolar, y el 100% de los directivos valore el programa como un aporte positivo para abordar los desafíos escolares. El reportaje a Patio Vivo Cultivable nos permite compartir una experiencia que se está construyendo desde las propias comunidades educativas de Los Lagos. Y también nos recuerda que estas transformaciones merecen continuidad, porque su valor no se agota en una inauguración ni en un año escolar.

Quizás una de las mejores señales de que un proyecto educativo ha tenido sentido sea que sus estudiantes quieran volver, que sus docentes sigan encontrando nuevas posibilidades y que la comunidad sienta que su patio vivo cultivable hoy les pertenece.