• 28 de Octubre

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Patrimonio y localidad

Por Pablo Hübner


El día de los patrimonios para la comuna de Puerto Varas es una fecha especial. El interés por acercarse al patrimonio natural y cultural es generalizado. Las actividades se llenan con sentido entusiasmo de oportunidad. La idea de que hay que aprovechar se apodera del momento.

Para nadie es un misterio que la comuna está cambiando. La ampliación del radio urbano con el nuevo plano regulador, el ingreso a una zona metropolitana con la capital regional, la multiplicación de los autos y sus luces, son hechos que obligan medidas ante una realidad que es distinta. No sólo hay más personas viviendo en el mismo lugar, sino que, además, la vida ya no es como antes. La velocidad de las punzantes agujas del reloj que presionan al tiempo. Carreteras, puertos, el aeropuerto ampliado, las más diversas marcas de autos, decenas de modelos. Las pantallas brillan y se multiplican. Prometen toda la información necesaria. Miles de datos se mueven con el poder de las huellas dactilares. Todo conectado. Todo vinculado. Todo individualizado. La oferta de productos y servicios abre el acceso a experiencias que promueven ratificar la propia identidad. El anhelo se confunde de manera deslizante y vertiginosa como una forma de validación social. El triunfo y el fracaso conversan sin saber quién es quién.

Puerto Varas aún mantiene un notorio compromiso con su patrimonio natural y cultural. La necesidad de preservar la memoria se evidencia en hechos concretos. Este esfuerzo es parte del trabajo del concejo municipal en su conjunto. El paseo Ruth Igor Kunstmann, la plaza Luis Robinson García, el salón azul José Héctor Brecas Márquez, son ejemplos que dan cuenta de un espíritu unido, más allá de las diferencias, por reconocer a quienes han legado un aporte destacado para la comuna. En cada uno de estos casos no se trata sólo un cambio de nombre, sino lo que ese cambio de nombre significa. La acción implica actitud, como quien siembra en la memoria, el destino de un futuro compartido.

El trabajo patrimonial es un esfuerzo permanente. Las casas antiguas, los galpones que apenas se sostienen, reclaman un legado conjunto, mientras lucen daños evidentes. Es probable que en pocas décadas más la mayoría ya no siga de pie, salvo aquellas estructuras que se han restaurado. Para el caso de las obras asociadas a la navegación que posibilitó la vida en la cuenca del lago Llanquihue, el deterioro es evidente. “Esto no es una casa”, se lee rayado con pintura blanca tipo spray sobre unas las caras de la chatarra de lo que va quedando del barco Vapor Santa Rosa. Los restos están tirados en la playa de pleno centro, a pasos de la plaza central. La idea del museo flotante con la historia de la navegación de la cuenca parece haber naufragado.

El anuncio del retorno del tren durante la cuenta pública del presidente Boric tiene una sensibilidad directa con el patrimonio de la comuna. Puerto Varas no se entiende sin la presencia del tren. El tren marca la zona céntrica como un cauce sin agua. La evidencia de su abandono tiene presencia. La señalética con el disco Pare en cada cruce con la línea produce la nostalgia que invita a detenerse, mirar para ambos lados, imaginar que viene el tren, pero no viene. Al menos no todavía.

Las dudas en relación con el proyecto del tren son inevitables. Han sido años de grandes anuncios y grandes decepciones. Aún no se precisa el proyecto en su detalle. Lo esperable es pronto tener más información. La más obvia: ¿Cuándo parten las obras? ¿Se levantará la línea existente? ¿Cuándo y cómo se recuperará la actual estación?

Puerto Varas vive otro día de los patrimonios con la actitud que caracteriza esta fecha. Mucho entusiasmo, muchas actividades, muchos relatos. La nostalgia tiene como poder la capacidad de despertar una sensibilidad incluso superior a la que ofrece la novedad. Por muy rápido que viajen los tiempos y su pretensión por lo nuevo, por muy asombrosa que sea la tecnología, por cautivante que parezca la promesa del consumo, sólo en el recuerdo se puede viajar en tiempo. Cultivar la ausencia de olvido es una forma realista de pensar en el futuro. La historia de Puerto Varas está inevitablemente ligada con su destino.