No suelo involucrarme activamente en las disputas electorales, pero el reciente debate televisado en Canal 24 Horas de candidaturas a la Cámara de Diputados y Diputadas por el distrito 25 me dejó perplejo con una afirmación que no puede pasar inadvertida. El exalcalde Ramón Bahamonde, ahora candidato a diputado, declaró con total liviandad que durante su gestión y para erradicar las pandillas en la ciudad “logramos que esos mismos delincuentes se transformaran en trabajadores municipales”.
La gravedad de esta afirmación es mayúscula. Primero, porque ensucia injustamente el trabajo de cientos de funcionarias y funcionarios municipales, que son servidores públicos honestos, comprometidos y profesionales, y que bajo ninguna circunstancia pueden ser tratados como “pandilleros convertidos en trabajadores”. Dicha afirmación afecta la dignidad de los trabajadores municipales y no es aceptable. Segundo, porque reduce al municipio a una especie de refugio improvisado para la delincuencia, en vez de reconocerlo como lo que es: la institución respetable y noble, que administra lo común y lo público de nuestra comuna. Una institución con deberes de transparencia, probidad y estándares legales de contratación.
Una ex autoridad municipal debiera saber que los organismos públicos, y quienes estamos comprometidos con la probidad e integridad de una institución tenemos prohibición de contratar personas con antecedentes penales. Por lo tanto, si lo hizo estaría reconociendo una falta de probidad que es grave y si lo dijo sin haberlo hecho, es una falta de respeto inaceptable hacia los propios funcionarios y hacia la comunidad. En ambos casos, es inadmisible.
La confianza en las instituciones se construye con reglas claras, eficiencia, mérito y probidad, pero no solo respetando las normas, sino respetando a las personas, hombres y mujeres, que le dan vida a las instituciones. Es reconocer la dignidad de las personas que no puede mancillarse bajo ninguna circunstancia.
Lo diré enfáticamente. Nuestros funcionarios municipales son trabajadoras y trabajadores que sostienen día a día a nuestra institución y merecen respeto.