Una de las propuestas que contendrá la nueva Constitución en actual proceso de deliberación considera la instauración de un sistema legislativo en que el proceso de elaboración de las leyes se radicaría en un Congreso unicameral.
Desaparecería así el Senado de la República como segunda Cámara, que sería reemplazado por un ente denominado Consejo Territorial, con facultades sumamente acotadas y que, al decir de un constituyente, “podrá rugir pero no tendrá ni dientes ni uñas”.
El Senado de Chile se entronca con los orígenes de la República, ostenta la representación territorial y no hay duda alguna respecto del rol relevante que ha desempeñado en la formulación de la legislación que a lo largo del tiempo ha permitido la construcción del Chile en que hoy vivimos.
Es bueno recordar que Presidentes de la República que han dejado huella profunda en Chile fueron Senadores, e incluso varios de ellos Presidentes del Senado. Por sólo nombrar a algunos, Manuel Montt, José Manuel Balmaceda, Arturo Alessandri Palma, Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende Gossens, Patricio Aylwin Azocar.
Por cierto que, como todas las Instituciones, puede ser objeto de críticas y de correcciones a su integración y funcionamiento, pero a mi entender no hay razones de fondo que justifiquen su desaparición y, mucho menos, que con ello se pretenda que no exista una Cámara revisora, tan importante como necesaria para una mejor elaboración de la ley y para cumplir otras tan significativas atribuciones que no pueden estar radicadas sólo en la de Diputados.
La experiencia histórica demuestra la necesidad y conveniencia de la doble instancia legislativa, tal como la doble instancia judicial, ya que ello permite efectuar ajustes, correcciones, deshacer entuertos y, en definitiva, generar una mejor legislación.
MI experiencia como parlamentario durante tres períodos, me permite opinar con conocimiento de causa, por lo que me parece un despropósito constitucional pretender la eliminación de una Institución que es fundamental, no sólo por su historia, sino que también porque es uno de los pilares en que se asienta nuestro andamiaje democrático, el que debe ser fortalecido y no debilitado.
Es de esperar que dicho despropósito no prospere.
VICTOR REYES ALVARADO
Ex Diputado de la República