El mes de julio, junto con abundante lluvia de invierno, nos entregó muchas noticias y polémicas. Han sido días históricos, con vuelcos importantes para la conducción, tanto del país como de la comuna, marcando el curso de la historia de un año 2020 que no se lo esperaba nadie.
La semana pasada se realizaron dos sesiones de concejo municipal en Puerto Varas. Se tocaron varios temas y se evidenciaron varias verdades. Estos temas se suman a la larga fila de los eternos pendientes de la comuna.
¿Qué pasa con el financiamiento de bomberos de Puerto Varas y el uso de los estacionamientos? ¿Todo bien? ¿Qué pasa con el proceso del plano regulador y la toma en cuenta de los procesos de participación ciudadana? ¿Qué pasa con la entrega de las cajas con alimento y los reclamos con el proceso? ¿Qué pasa con las compensaciones por la contaminación del lago Llanquihue? ¿Todo bien? ¿En qué está el plan central de aguas de la comuna? ¿En qué está el retiro de cables aéreos sin uso? ¿Por qué el plan visual de la comuna aún incluye pantallas publicitarias brillantes que vulneran el acuerdo? ¿En qué sigue el abandono del estadio Ewaldo Klein? ¿En qué quedó el tema de tener un terminal de buses en la comuna? ¿Cuándo sigue y cómo mejora el centro de reciclaje municipal? ¿En qué quedó el tema de tener un mercado? ¿Qué pasó con la escuela de música en el Cerro Philippi?
No siempre es fácil entender los procesos. Los hechos transitan por el amplio campo de la interpretación, mientras, las explicaciones se pierden entre las voces y las acusaciones. En el marco de la información, las confusiones son inevitables. Pagos con modalidades, acuerdos con contratos, intenciones con resultados, montos con obras, problemas con procesos, acciones con intenciones. A la hora de las preguntas simples, abundan las explicaciones complejas y los resultados tampoco son siempre nítidos.
Además, por si fuera poco, las respuestas no sólo responden a las preguntas, sino al clima en que estas preguntas se resuelven. Por eso, además de respuestas puntuales y concretas, hay acusaciones de culpabilidad, aprovechamiento, traición. Acusaciones de mentiras. Acusaciones de notable abandono de deberes. Acusaciones de ignorancia. Y desde luego, la palabra que más se repite en Puerto Varas: La palabra populista. Esa palabra que suele ir acompañada de la palabra oportunista. Severas palabras sentenciosas, que no por severas ni sentenciosas, cambian nuestra suerte.
Quien quiera vivir la experiencia de conocer el ecosistema de convivencia que hay entre nuestras autoridades municipales, favor ver el concejo municipal del martes 21 de julio y el del jueves 23 de julio del año 2020.
Durante la semana pasada el concejo municipal de Puerto Varas fue lugar para evidenciar una verdad incómoda. Se ha perdido el respeto. El volumen del tono de voz es generalizadamente alto. Tajante. El trato, el clima, la convivencia, pésimo.
Ver a las autoridades discutir una y mil veces no es algo agradable, mucho menos cuando hay tantos desafíos por atender. Acá nadie gana. El respeto camina por la cornisa y muchas veces parece que se caerá al precipicio. Cuando se pierde el respeto, también se pierde la posibilidad de éxito. Mientras, seguimos en el momento más complejo de nuestra historia, con una situación sanitaria inédita y de consecuencias económicas únicas.
Sin respeto no se logra nada. Esto además de ser una desgracia, es también una amenaza. La situación actual en el concejo municipal es preocupante. Por lo pronto, lo ideal sería que ni un grupo de alumnos visite un concejo municipal en Puerto Varas, al menos hasta que esta actitud cambie.
Por: Pablo Hübner