• 28 de Octubre

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En  un texto reciente (2017) escrito por el psiquiatra Adolf Tobeña, Profesor de la Universidad de Barcelona, España, sostiene que el cerebro es “el órgano donde se generan nuestras ideas y pensamientos”. Es el correlato responsable de lo que hacemos en la vida y de lo que podemos llegar a ser.  J. Grau (1928-2014), periodista y parapsicólogo español nos recuerda que se divide en dos mitades o “hemisferios”. Uno derecho: como un niño, es emocional, espacial, intuitivo, no tiene leyes ni reglas; capaz de  moverse por el espacio como un vehículo en el desierto; es lúdico e imaginativo; es mágico, metafísico, centro del “espíritu universal”,  lugar de las “humanidades y ciencias sociales”.  El izquierdo, nos define como especie; reacciona como “chicharra frente al lenguaje”. Es razonador,  calculador, y argumentativo. Diseña ciudades, puentes y nos dice cuando hay (des)orden. Dicta la ciencia tridimensional (largo, ancho, alto). Es analítico, verbal, planificador, y verificador.

Hoy quedamos perplejos con internet, facebook, apps, celulares, fake news,  y “ruidos de conflictos”. Las computadoras - productos del hemisferio izquierdo – ya han ensayado las batallas posibles, con ganancias y pérdidas, saqueos, hordas superiores a un millón de estos cerebros  unidos, afirma. Ciertamente, que se trata miles de “cerebros enfermos” que dañan con discernimientos y automatismos dedicados al “engaño”, “conductas parasitarias del poder”, “espíritus pandémicos”, el “mal nuestro de cada día”, asiente también.  

Propone Tobeña higienizar la “conciencia moral” en los “usos comunes del lenguaje”. No más dobles standards en los discursos o declaraciones públicas El resultado será la forma cómo la educación y la cultura organizan nuestro cerebro. Ahí está el mundo como lo vemos hoy: armonía/conflicto; razón/ fe; Caín/Abel; ambición/codicia.  La lectura de este libro (Neurología de la Maldad) es una brizna de esperanza. Se calcula que entre un 3% y 4%, acaso no más, lo constituyen “psicópatas  de cuello blanco” en la economía, la política, comunicaciones, educación, posiblemente la misma ciencia. Siempre listos, con mucho “ingenio” que, no hacen daño físico, pero son manipuladores (operadores/activistas). Sin escrúpulos para sobornar, camuflar y mentir.    

Omer Silva Villena