Los errores de la administración municipal los pagan todos los vecinos. Son dineros que se pierden, los mismos que servirían para atender tantas necesidades. Si la culpa es de la administración anterior, de la actual, o de ambas administraciones, no cambia tanto la cosa. La plata igual se pierde. También el tiempo. La indignación es generalizada y compartida, pero no es suficiente para cambiar la suerte. Incluso, si se intenta recuperar el dinero, habrá que gastar dinero y energía en ese esfuerzo.
El viernes el municipio informa de una situación de la más alta gravedad. Hay funcionarios que no han cerrado su relación contractual como corresponde. El problema podría significar más de 100 millones de pesos. Cada mes que pasa la deuda es más grande. Es como una llave de agua que sigue corriendo, aumentando la cuenta. No queda claro cuántos funcionarios están en esta situación. Tampoco los nombres. No queda claro el monto preciso que puede significar para la comunidad. No queda claro qué otras situaciones contractuales corren la misma suerte. El municipio culpa del problema a la antigua administración. Reconoce que no tenían esta información cuando se realizó el traspaso oficial. Es primera vez que cuestionan con tanta intensidad la información que recibieron durante el traspaso.
Lo más cercano fue hace casi un año, cuando en una sesión de concejo municipal, se atendió un tema similar. Funcionarios que no tienen su cierre contractual como corresponde, generando deudas que cada mes suman más recursos públicos. En esa oportunidad se prometió el fin categórico de este tipo de situaciones. Lo informado por el municipio la semana pasada aclara que el problema está lejos del fin, traicionando su promesa, con los pies sobre el asiento del paso del tiempo. Cada mes de atraso es más dinero por pagar.
¿Conoce el municipio el detalle de todas sus relaciones contractuales? Aparentemente no. Esto es de la más alta gravedad y los costos son millonarios. No hay ni una explicación que justifique al municipio de no saber lo que pasa con el municipio. Esta pretenciosa explicación de la responsabilidad institucional damnificada frente a su precario conocimiento previo para el ejercicio del cargo es una ofensa hacia la obligación de lo que representa la conducción de la institución. ¿Por qué el municipio no sabe lo que pasa con los contratos del municipio?
El hecho de que Mauricio Rojas, ex administrador municipal, presentado al inicio de la actual administración como parte de un estratégico equipo de política transversal, haya pasado pronto a ser sólo el asesor jurídico y que hace pocas semanas, haya dejado el equipo municipal, dice mucho. Su salida no fue informada como su llegada, muy lejos de eso, fue un tema apenas mencionado. ¿Por qué? ¿Hay una crisis de confianza al interior del municipio? ¿Tiene el alcalde verdadero control de los equipos que están contratados? ¿Cómo es la relación entre los equipos de funcionarios que estaban en la antigua administración y los que llegaron con la nueva administración? ¿Están funcionando los equipos como corresponde? ¿Se está ocultando información clave?
Este gobierno municipal lleva casi dos años a cargo, en el que será el mandato más corto de la historia, apenas tres años y medio, como consecuencia de las postergaciones electorales que generó la pandemia. El actual gobierno municipal, durante su campaña electoral, prometió realizar una completa auditoría al gobierno municipal anterior. El proceso de auditoria se inicia con una tardanza categóricamente distanciada del sentido de urgencia pregonado en la campaña electoral. La investigación recién está en curso y los resultados aún son desconocidos. Con optimismo, estará a fin de año, dos años después de asumir. La claridad del escenario será sólo para menos de la mitad del mandato. El sentido de lo prometido se cumple a medias.
Que el municipio justifique ignorancia sobre los temas que son de su estricta competencia es preocupante. Son ellos quienes están a cargo, del mismo modo que el atraso en la auditoría al gobierno municipal anterior es su plena responsabilidad. El área jurídica del municipio también es su responsabilidad. Todos los contratos del municipio son de su responsabilidad, más allá de cuando se pactaron. La falta de claridad del gobierno municipal sobre sus relaciones contractuales significará un costo millonario para los vecinos de la comuna. Esto se podría y se debería haber evitado. El alcalde es el capitán del equipo. Si el capitán no sabe qué pasa con su equipo, qué queda para la relación con la comunidad. La confianza tiene que ser lúcida. Rehuir del conflicto pasa a ser negar la realidad. Caro el error, todo tan evitable como también el hecho triste de que este despliegue de conducción tuerta será pagado por todos los vecinos. Por su parte, el rol de la fiscalización de los concejales tendrá que soportar el hecho de que esto, puntos varios aparte, está pasando durante el ejercicio de su cargo.
Por: Pablo Hübner