El problema de la basura es la otra cara del día de los patrimonios. Ese legado que está ahí y seguirá estando a lo largo de décadas, esperando su lenta degradación, mientras los olores reunidos delatan el proceso. El plástico de los envases dura como sus animados dibujos y potentes colores, los mismos que llaman la atención, pero de otra manera. De la góndola a la bolsa negra. El nudo. Al tacho. El camión pasa y se va.
La basura en la suma pesa toneladas. Viaja kilómetros y trae de todo. La conciencia al usar el sistema está limitada al interés. Una vez alguien me dijo, para conocer a una persona, hay que revisar su basura. Que es lo que tira, cada cuánto tiempo, por qué lo tira. La sugerencia aplica tanto a nivel domiciliario como industrial. En la basura hay un espejo que se empaña, pero no por eso pierde su reflejo. La suma de la basura, más allá de su origen, es el destino compartido. Hacerse cargo, una intención declarada como meta conjunta, pero no por eso resuelta de la mejor manera. Por el contrario, parece haber un precipicio. El problema de la basura ahora es el problema del riesgo sanitario. La contaminación de las aguas. Del aire. El impacto no puede ser más elemental. La salud en jaque.
El sentido de que otro debe hacerse cargo de la basura cumple con el clásico clientelismo individualista que subordina este tiempo, eso, hasta que rebota en el olfato. La evidencia es pestilencia. Desde hace meses se sienten malos olores cerca del relleno sanitario La Laja. Antes no pasaba esto.
La región de Los Lagos vive una situación grave con el tema de la basura. Puerto Varas no sólo recibe la basura de toda la provincia de Llanquihue, sino que además es probable que reciba la basura de una parte de Chiloé. Llevar camiones desde Chiloé hasta Los Ángeles con basura es insostenible. La crisis sanitaria declarada en la isla con el manejo de su basura delata problemas urgentes. La situación es destacador amarillo para la declaración de emergencia climática realizada por la gobernación regional para la región de Los Lagos.
El relleno sanitario La Laja no está funcionando como debería funcionar. Sobre el comportamiento de la antorcha que llegó para mitigar en parte el problema de los olores, aún no hay mucha información formal. No obstante, la experiencia dice con claridad, o bien no está funcionando como debería, o simplemente, no es suficiente con esa medida.
Los diagnósticos y las sugerencias para enfrentar el problema existen. Los acuerdos de colaboración para intentar hacer del sobrecargado relleno sanitario La Laja el primer centro de tratamiento de residuos integral de Chile, tal vez de continente, es algo ambicioso, pero que aún no parte ni ha hecho una diferencia. Siguen siendo solo anuncios, firmas, voluntades declaradas. Desafíos.
El panorama convive con el aumento de la demanda, influido por la cantidad de personas que han llegado a vivir a la región. Entre la cuenca de lago Llanquihue y la isla de Chiloé se pueden encontrar todo tipo de opciones de vivienda a la venta. Entre más familias, más basura. La precisión del impacto que ha significado el proceso de descentralización nacional es un misterio. La postergación del censo es una mala noticia. Mejorar la regulación requiere la actualización de indicadores, pero habrá que esperar. Mientras, es evidente de que hay una nueva realidad en la región, otra forma de habitar, incierta en su precisión, pero evidente.
La necesidad de pensar la estrategia a propósito del nuevo escenario y considerar nuevas inversiones es inevitable. También la necesidad de replantear el sentido profundo de ciertas medidas. Por ejemplo: ¿Es la mejor solución tener un gran relleno sanitario por provincia? ¿Deberían las grandes ciudades tener su propio relleno sanitario, como es el caso de Puerto Montt o de Castro? ¿Deben los rellenos sanitarios pasar a ser grandes y complejos centros de tratamiento de residuos para cientos de toneladas diarias de basura? ¿No será mejor tener varios centros pequeños de tratamientos a unos pocos y grandes?
Obviamente nadie quiere ser vecino de un relleno sanitario. Todos prefieren que el relleno quede en la comuna de al lado. O la que sigue. Ojalá ni mirar la basura. Cerrar la bolsa negra y apagar la luz de su destino. De preferencia ni enterarse. De seguro este fin de semana nadie fue a visitar su relleno sanitario. Pero, ese también es parte de los patrimonios. Y será legado.
Por: Pablo Hübner