• 28 de Octubre

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El municipio de Puerto Varas anuncia la semana pasada que tiene nueva casa radial, incluye una completa cobertura con siete programas a la semana. En el propósito, bien intencionado, es una manera cercana de llegar a la gente y de entregar información necesaria para la comunidad. Visibilizar, compartir, acercar. El proceso se hizo mediante una licitación pública.

La estrategia de comunicación municipal no es nueva para la comuna, pasaba lo mismo con el ex alcalde, y el anterior, pero ahora con licitación, en otra radio y por un monto menor. Previo a este anuncio, el municipio estaba enfrentando la necesidad de comunicar con publicaciones en redes sociales, el noticiario central a diario en Spotify que mandan por WhatsApp, los programas desarrollados en Facebook como La Madeja, los comunicados de prensa que envían a los medios regionales y nacionales, conjunto a otros esfuerzos de gestión de prensa. Todo esto contribuye a la información útil, oportuna y cercana.

La necesidad de informar desde diferentes frentes para llegar a todos y todas se reconoce como necesaria, incluso obligatoria. Al leer la lista de programas de radio y sus temáticas, todos los programas suenan geniales y de alta importancia para la comunidad.

No obstante, la solución de esta necesidad, creo, no puede ser la compra de espacios radiales. Los medios de comunicación no deberían pagar ni recibir pagos por realizar entrevistas que parecen ser contenido editorial, aun cuando no lo sean. Tampoco compartir las preguntas antes a los entrevistados. Mucho menos preguntar sólo lo que le conviene a la persona invitada, porque se merece preguntar lo que le conviene a la comunidad. Claro, los políticos que pagan por espacios en medios de comunicación dicen lo mismo, que va en estricto beneficio comunitario, pero la diferencia entre la línea editorial de un medio y el contenido publicitario informativo, es evidente.

Por ejemplo, en el capítulo 2 de la entrevista del alcalde, emitido el viernes pasado, la persona que trabaja para el alcalde repite la palabra perfecto más de diez veces. Los problemas se reconocen, las solucionen se anuncian, perfecto. Se hizo una gestión determinada, perfecto. ¿Esto es una entrevista o es publicidad? Más parece una mezcla sutil y confusa entre necesidad social y conveniente oportunidad sectorial, con financiamiento público.

En Chile los medios de comunicación convencional (diarios, radios, revistas, televisión), más allá de las redes sociales, tienen un rol y una responsabilidad con la democracia. El trabajo periodístico es de servicio público. La transparencia de cada medio está custodiada por la libertad de expresión de su línea editorial, determinada con autonomía y en su conjunto.

Los medios siempre han tenido que vivir con la influencia del poder político, económico y religioso. La distinción correcta entre la línea editorial y la publicidad contribuye, parcialmente, a mantener la calidad de la información, sin la distorsión del interés particular, cruzado por la justa necesidad que tiene cada medio de conseguir financiamiento. En este caso, advertir que el espacio es pagado al inicio y al final, es un anuncio tan breve que no se compadece con las horas de exposición, ni aclara la determinante distinción entre contenido editorial y publicidad.

¿Está bien que el alcalde de Puerto Varas sea entrevistado por la persona que trabaja para él? ¿Está bien que el municipio pague, con fondos de todos los vecinos, por entrevistas a la medida para su equipo? ¿Esta decisión va efectivamente en el mejor beneficio de la comunicación que requieren los vecinos de la comuna? ¿Es esto periodismo, publicidad, información pública que no es ni periodismo, ni publicidad? Al menos se paga como publicidad.

Ni la radio Duna, ni 13 Radio, ni Infinita, por nombrar medios radiales a nivel central, tienen la hora del alcalde de tal o cual comuna, que conduce la persona que trabaja para esa persona. No obstante, igual son invitados, tal como ha sido el alcalde de Puerto Varas, sin pago mediante, sin recibir las preguntas antes, para ser parte de un debate público, transparente y necesario en su condición de representación.

Este es un tema complejo, con muchos matices, muy debatible, pero creo, siendo esta una columna de opinión, que la obligación de informar por parte del municipio no debería tener como respuesta la compra parcial de medios de comunicación, en nombre de la publicidad. Básicamente porque esto no es publicidad. Esto es otra cosa.

Por: Pablo Hübner