Según la Convención Ramsar, los humedales son los ecosistemas más complejos, biodiversos y productivos del planeta. Esta única y frágil condición genera beneficios fundamentales para nuestra sociedad, tales como el control de inundaciones; infiltración y depuración de aguas lluvias; reducción de la temperatura; recreación y salud mental, entre muchos otros. Sin embargo, desde el siglo XVIII a la fecha, hemos perdido el 87% de los humedales del planeta, y sólo entre el siglo XX y el XXI hemos perdido el 64% de la superficie total. Dicho en simple, la pérdida de estos ecosistemas se está acelerando exponencialmente y alrededor de todo el mundo.
Las ciudades están jugando un rol protagónico en estas transformaciones. Los nuevos procesos demográficos y migratorios están gatillando un crecimiento explosivo y poco planificado de capitales regionales y ciudades intermedias, como es el caso de la región de Los Lagos. En ese contexto, nuestra región ha visto a sus ecosistemas naturales urbanos como un estorbo. De hecho, el amplio historial regional de rellenos, intervenciones de cuerpos de agua, contaminación y deforestación de nuestra biodiversidad urbana, ha sido denunciado por diversas organizaciones.
Al margen de dicha historia, la profunda crisis climática que enfrentamos indica que invertir en restauración ecológica y protección de los humedales urbanos es una oportunidad inmejorable, y a esta altura, un deber inexcusable para impulsar el bienestar social y el desarrollo sostenible de nuestras comunidades. En ese sentido, los lineamientos de un nuevo gobierno, que busca transformarse en el primer gobierno ecológico de la historia del país, serán fundamentales.
También la nueva Ley de Humedales Urbanos ofrece un importante camino, que nos otorga a los Gobiernos Locales un instrumento formal para proteger estos frágiles ecosistemas. Al ser una ley reciente, sus implicancias normativas no han estado exentas de polémicas y dificultades a lo largo del país. Para ciertas voces, esta ley incluso significa una amenaza. Sin embargo, su propósito busca reconocer el beneficio común de estos ecosistemas, protegiéndolos de manera íntegra y elevando los estándares para el desarrollo de proyectos de inversión en torno a estos, independiente de la condición pública o privada de la propiedad involucrada.
Frente al doble desafío de conservar la naturaleza en nuestras ciudades, y al mismo tiempo, de convertirlas en territorios más sanos y equitativos, como Gobierno Local nos hemos trazado ambiciosas metas para este año, de cara a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030: impulsar una Estrategia comunal de Conservación de Humedales, en base a (1) la creación de la primera Ordenanza de Humedales Urbanos; (2) el mapeo ciudadano y reconocimiento oficial de nuevos humedales urbanos; y (3) proveerlos de protección jurídica frente a eventos de daño ambiental o de elusión al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
Como sociedad global, estamos viviendo momentos cruciales. Voces científicas de todo el mundo evidencian que ya no es posible sostener nuestro impacto en el planeta, y que sus daños serán irreversibles, afectando en gran medida a las familias y comunidades más vulnerables. Frente a esta realidad, los humedales urbanos son una de nuestras últimas oportunidades para dialogar, ponernos de acuerdo y conservar lo que hoy es esencial. Sociedad civil, sector público, sector privado: nos necesitamos más que nunca: ¡manos a la obra!
Tomás Gárate Silva
Alcalde Ilustre Municipalidad de Puerto Varas