• 28 de Octubre

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¿En qué estamos? Mejor dicho, ¿en qué está la enseñanza de inglés en el mundo, particularmente en nuestro país? Habiendo tanta tecnología, ¿podemos seguir cultivando la esperanza de “ser bilingües”?  Afuera - no sé cuánto hay de investigaciones TEFL en el mundo académico chileno, - sí las revistas especializadas dan cuenta regularmente de los resultados de éste u otro método, enfoque y técnicas (ahora le llaman eufemísticamente “estrategias”). ¿Y la formación de profesores de inglés? Interrogantes que aún están sin respuestas satisfactorias. Todo, parece   “coser y cantar”

Hoy la idea de una metodología  o “enseñanza postmétodo” parece ser asomar como “trending topic” como diciéndole “bye-bye” a la historia de los métodos, ignorando los “andamios de la historia”. Un laboratorio multimedia nunca  va ser suficiente, tampoco la forma de evaluar los aprendizajes de la lengua “aprobado/ reprobado” (A-R) como ocurre en una Universidad pública de La Araucanía donde la enseñanza del inglés ha pasado a ser un simple adorno. Un rector manifestó que bastaba con que los alumnos supieran “apretar botones” para cumplir con el “requisito” de mostrar “proficiencia” en la lengua. ¡Qué falta de criterio académico!

Los programas académicos  cuyos objetivos son formar personas  en las destrezas fundamentales para manejar una segunda lengua (L2), generalmente, entregan un producto insatisfactorio de lo que se espera en “metodología”. Las razones por las que no se utilizan nuevos enfoques puede ser que lo profesores no los entienden, o, simplemente no se entregaron. Después se comenta que los resultados de la enseñanza resultan  dudosos, o, que no hubo tiempo para innovar, o, simplemente que es mejor seguir con las prácticas convencionales. Un sofisma más de distracción desde el mundo académico.

Si las instituciones formadoras de profesores de lenguas  no introducen los cambios necesarios  para ir más allá de las destrezas básicas, seguiremos percibiendo los deplorables resultados que constituyen una amenaza a la credibilidad de nuestra profesión. Kumaravadivelo (1990) un lingüista aplicado, en el afán de echar por tierra los métodos y enfoques, acuña livianamente el término “condición postmétodo” como el ¡inicio de una ¡nueva pedagogía! Entiende por método una “construcción”, y, a la metodología, una “conducta” complicándole el panorama al profesor de aula. 

Entonces no es extraño hoy seguir escuchando a diseñadores de políticas públicas, respecto a inglés, referirse a una herramienta de “desarrollo personal y profesional” que huele más a “embrollo” al patrocinar etiquetas como “aulas multisensoriales”, “pedagogía del amor”, “aprendiendo con las emociones”, “redes de docentes TEFL”, certificaciones, etc. etc. Son muchas las décadas de confusión en las metodologías de enseñanza y aprendizaje de inglés. La enseñanza postmétodo obnubila más el panorama. Grandes y fecundos fueron los tiempos (década de los 70s/80s), cuando se extendieron por Chile los respetados Institutos Binacionales Educación y Cultura (Chileno-Británicos y Norteamericanos) que llenaban sus niveles con una fuerte motivación por aprender inglés con metodologías muy simples y sencillas basada en la lingüística descriptiva y el conductismo en psicología del aprendizaje. Hoy confundimos la “anestesia” con la “magnesia”. Desde mi retiro, siempre alerta a lo “nuevo”. ¡Mirando, y, leyendo lo que fluye! ¿Seremos o NO bilingües?

Omer Silva Villena