• 28 de Octubre

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El cerebro coordina todas las actividades a nivel motor, sensitivo y sensorial, los recuerdos y la planificación de las tareas que uno hace. Genera una red que garantiza que se produzcan distintas acciones en nuestro cuerpo de la manera más económicamente posible.

Es una red impresionantemente calculada y que tiene una planificación interna para controlar el ritmo cardiaco, la respiración, los sistemas autónomos, las hormonas y las emociones. Es el primer órgano que articula todo para que nuestro organismo funcione.

Mientras más uno alimenta al cerebro de información y de actividades laborales, sociales o comunitarias, se genera una reserva fisiológica que con el tiempo cuando uno tiene alguna enfermedad, promueve y permite que la condición de salud pueda volver a la normalidad. Es lo que conocemos como factores protectores y que contrastan en su acción con los factores de riesgo que limitan la buena condición cerebral.

Por ejemplo, si una persona tiene hipertensión o diabetes y no se controla adecuadamente puede producirse una descompensación a nivel neuro dinámico. También está el tabaquismo, el alcohol y el uso de drogas y otras sustancias que hacen que el cerebro no trabaje adecuadamente generando una pérdida a nivel neuronal y cognitivo.

Además, está el deterioro de la salud mental y por ejemplo en pandemia hubo estrés y aislamiento social, lo que derivó en cuadros de depresión y otras alteraciones como trastornos del sueño, falta de motivación, disminución o aumento excesivo de ingesta de alimentos y ausencia de ánimo para realizar actividad física.

En el caso de la depresión, se produce una inflamación en el cerebro y una pérdida de conexiones neuronales que con el tiempo podría derivar en una demencia.

Asimismo, los accidentes cerebrovasculares isquémicos y hemorrágicos ocurren a raíz de una descompensación inicial o de una hipertensión no controlada o por mala alimentación como es una ingesta excesiva de lípidos o grasas lo que puede ocasionar trombos a nivel cerebral o por ruptura de aneurismas cerebrales.

También están las patologías neurodegenerativas como la demencia y la Enfermedad de Parkinson.

¿Cómo cuidar el cerebro? Realizando actividad física aeróbica a un nivel moderado o alto, durante 20 a 30 minutos diariamente o como aconseja la OMS de 1 hora y 15 minutos semanalmente. Además, se debe dormir entre 7 a 8 horas, prevenir la obesidad o sobrepeso y mantener vínculos sociales y afectivos promoviendo el cuidado de la salud mental para prevenir la depresión.

Pedro Arellano Riquelme
Académico de Kinesiología
Universidad San Sebastián.