La relación entre política, comunicaciones y las distintas áreas técnicas de trabajo, están totalmente conectadas. Las autoridades tienen la responsabilidad de informar lo que están haciendo, información útil y en beneficio de la comunidad, a propósito del trabajo técnico, en razón de la perspectiva política.
El interés público es más relevante que el interés particular, tal como el servicio público está asociado al bien común por sobre la voluntad de un sector específico. La premisa parece obvia, pero en los hechos suele imperar la falacia de estimar de que lo se cree es bueno para uno, es bueno para todos, porque ese uno quiere lo mejor para todos.
El uso y abuso de los medios de comunicación a nivel regional es una práctica antigua y reiterada, sobre todo para el caso de las radios. La promesa de las nuevas generaciones de que ahora todo sería diferente, de que una nueva forma de hacer las cosas había llegado, se desvanece a la luz de los hechos, tanto en el gobierno municipal como en su evidente oposición política.
En Puerto Varas hay políticos comprando parcialmente medios de comunicación. Como la situación es incómoda se le pone otro nombre. Por ejemplo, necesaria información. O participación colectiva. Se construye un barrio de contenidos, entre los que son para posicionar emprendedores, o elevar temáticas de educación ambiental, conjunto a los tendenciosos infomerciales políticos para elevar el trabajo realizado en representación de los vecinos. El contenido se parece a los infomerciales para vender productos como máquinas para ejercicios, crema de caracol, cuchillos que cortan hasta el aluminio. Programas que no sólo son extensos, además son frecuentes, creando una sensación de estar atendiendo un programa real, cuando es publicidad, con una intención clara, la conversión de la venta. Es decir, son para vender. En el mundo de la política, los aplausos son el dinero y tal como en el póker, el dinero sirve para ver quién va ganando.
El municipio compra espacios radiales. Todos los meses se cancela una cifra aproximada de medio millón de pesos. Los programas no se anuncian con mucho énfasis por las redes sociales, cosa rara, siendo que en las redes sociales si algo pasa, es que se habla demasiado.
Las entrevistas las realiza una persona que recibe un sueldo por parte de quien es entrevistado, condicionando obviamente la naturaleza de ese encuentro. Jamás se preguntará algo que pueda ser un contrapunto necesario. Todo lo que se dice en estos espacios va en dirección de la mejor conveniencia de quienes financian estos espacios. El pago entra por glosa de publicidad, pero esto no es publicidad, es otra cosa. Es la ilusión de un programa real, que no es real. Y se repite en el tiempo, sostenidamente, en nombre de ser información. Tal como cuando llaman al celular empresas para vender cosas, y en nombre de la empresa, dicen que quieren entregar una información.
Algo parecido pasa para el caso de la oposición al actual gobierno municipal, ubicada entre algunos concejales y el ex alcalde. Se reciben cordiales invitaciones a espacios radiales para hablar de los problemas del municipio, donde quien conduce el espacio, coincide es quien fue la máxima autoridad del período anterior, mismo período que en este momento está siendo auditado. La suspensión del concejo municipal, el caso de la fuga por las causas judiciales no resueltas, el caso de Godoy y el arriendo de la oficina, todo, es compartido al aire, sin dar chance de contrapunto, ni otras visiones, más que la de un sector particular. Por su parte, el programa especial del concejal, del senador, del ex alcalde, todos de un sector específico, nunca del sector contario, hacen el acento. Las voces tan presentes hablan sobre las voces tan ausentes.
Ambas casas radiales de las principales radios de la comuna tienen su propia trinchera pagada, o en su defecto, obtenida por afinidad sectorial. Esto pervierte el rol de los medios, cual es permitir que la transparencia y el justo debate contribuya a la democracia, mediante una audiencia informada. Estos programas que compran los políticos, ya sea con fondos públicos o privados, no aportan, confunden, proyectando verdades a medias como si fueran verdades absolutas, lesionando el rol comunitario que tiene la información pública y el justo debate.
La necesidad tiene cara de hereje, pero no es justo que se abuse de esta condición para arrebatar parcialmente el rol de los medios. La frase que anticipa que las opiniones vertidas no representan el pensamiento del medio, no se compadecen con la extensión de estos programas tipo infomerciales políticos, ni consiguen aclarar que es publicidad, por mucho de que parezca otra cosa.
Esta situación también perjudica la relación del municipio con los otros medios. Sin ir más lejos, el 16 de marzo de este año se invitó a todos los medios a una reunión con el municipio. El encuentro fue cancelado dos días antes, por lo que se explicó era un problema de agenda. En la comunicación se pide disculpas, advirtiendo el reconocimiento del valor que tienen todos los medios, adicionando que pronto se realizaría otra reunión. La reunión nunca se realizó. La pregunta es la respuesta: ¿Para qué?
Por: Pablo Hübner