La semana pasada los vecinos de Llanquihue salieron a las calles para manifestarse en contra del proyecto de ampliación de la planta de tratamiento de agua de Essal. La manifestación, con más de 100 autos en forma de caravana, fue integrada también por autoridades comunales. En la prensa, tanto el alcalde como el administrador municipal de Llanquihue, declararon su categórica oposición a este proyecto de ampliación, más considerando que los vecinos del sector denuncian persistentes malos olores, situación que se prolonga en el tiempo.
La empresa Essal ha declarado que el proyecto debe cursar su estudio de impacto ambiental, lo que implica procesos de información y de participación, instancias que contribuirían a despejar dudas. No obstante, estas etapas serán siempre circunscritas a los límites de este proyecto específico y sus características puntuales. El debate no será sobre las alternativas para el gran plan sanitario en la cuenca del lago Llanquihue y la actual relación que existe entre Llanquihue y Puerto Varas. Además, hay un evidente tema de confianza no resuelto con la empresa que se explica en diversos hechos del pasado reciente, tanto en la cuenca del lago Llanquihue como en otras localidades del sur del país.
El 2017 el municipio de Puerto Varas demandó a Essal por contaminar parte del lago Llanquihue ante el Tribunal Ambiental de Valdivia. El tribunal concedió la demanda y sentenció a Essal a un completo plan de reparación con diversas medidas, entre las que se incluye la ampliación de la planta de tratamiento de agua en Llanquihue, planta que recibe, mayoritariamente, aguas grises que vienen desde Puerto Varas.
El 16 de diciembre del 2021, la nueva administración de Puerto Varas y Essal se reúnen para un punto de prensa en el pasaje Ricke que se transmite en vivo en las redes sociales del municipio. El encuentro es posterior al daño evitable que realiza Essal a los mosaicos del pasaje por el ingreso de maquinaria pesada, en el marco de un operativo de emergencia por una obstrucción en la matriz. El momento, con firma de convenio incluida, se acompaña de un esperanzado discurso conjunto, que las crisis son una oportunidad y de que la empresa ha iniciado una nueva relación con la comunidad. Tan específico era el encuentro que no se menciona ni una palabra de la sentencia que confirma la responsabilidad de Essal en la contaminación del lago, ni del plan de reparación, ni de la relación entre plazos y obras, ni del uso de aliviaderos de tormenta, ni de procesos de medición de agua. El verano estaba a la vuelta de la esquina.
A mediados de enero, con una tardanza insólita y riesgosa, se mide la calidad del agua de la playa del centro. Los resultados: 16 veces más caca de lo aceptable. El municipio declara que se reunirá con Essal para revisar el plan de reparación sentenciado por el Tribunal Ambiental de Valdivia. Essal dice que en este caso no es su culpa. A las pocas semanas, febrero, resulta que también hay que cerrar otro sector de la playa de Puerto Chico, esta vez, por una emergencia de obstrucción en el precario sistema. En esta oportunidad Essal declara otra vez que no es su culpa, y además que se querellará contra los presuntos responsables. A media semana Essal lanza una campaña de educación ambiental junto al ministerio de Obras Públicas: “Cámbiale la cara a tu alcantarillado y protege el medio ambiente”. El llamado es a no tirar por el wáter mascarillas, pañales, cotonitos, entre otros. Al lanzamiento de la campaña nadie asiste por parte del municipio. No está el logo del municipio en las gráficas. Mucho menos se transmite en vivo el lanzamiento por sus redes sociales.
En el sitio web del municipio de Puerto Varas no hay información fácil y visible sobre el proceso del plan de reparación sentenciado por Tribunal Ambiental de Valdivia. ¿Cómo vamos, qué se ha cumplido, qué falta, cuáles son los plazos? La ex directora de medio ambiente del municipio, quien participó en todo el proceso judicial contra Essal, en estos más de 8 meses de nueva administración, nunca ha sido consultada formalmente por el municipio sobre este tema.
Puerto Varas y Llanquihue están unidos en la asociación de municipalidades de la cuenca del lago Llanquihue y también en la asociación de municipios de la provincia por el relleno sanitario La Laja. Ambas instancias, en lo profundo, buscan el trabajo colaborativo, estratégico y conjunto, incluyendo los desafíos medio ambientales, que, por su naturaleza, requieren una mirada más amplia que los límites políticos de cada comuna. Pero, sin necesidad de especular motivos, ni cuestionar autonomías, el trabajo conjunto y coordinado entre municipios, para este caso puntual, que es de la máxima gravedad sanitaria y ambiental, parece no compartir la misma agenda.
La movilización organizada y determinada de Llanquihue hace tanto ruido como el silencio por parte de las autoridades de Puerto Varas. Al cierre de esta columna aún no hay una declaración oficial por parte del municipio.
Por: Pablo Hübner