La pregunta inicial que es preciso hacer al respecto de este complejo tema es: ¿qué lleva a un adolescente a auto inferirse heridas en brazos, abdomen o piernas? ¿Por qué razón esta persona siente alivio en lugar de dolor?
Hoy en día, existe mucha preocupación entre los especialistas por el aumento de pacientes jóvenes de entre los 10 y 18 años que se autolesionan. La mayoría de ellos, son prisioneros de una angustia incontrolable que no logran canalizar, si no es a través de cortes, quemaduras o golpes. En ocasiones –tal como se verá más adelante– por intermedio de lesiones que son aún más extremas y graves.
El mayor estudio poblacional en relación con este tema, fue realizado por los investigadores Brunner, Parzer y Haffner, quienes en su estudio reportaron conductas autolesivas repetidas –cuatro o más veces en el año– en el 4% de la población adolescente.
Resulta relevante dejar en claro que una “autoagresión” (autolesión o automutilación) no es lo mismo que un “intento de suicidio”, por cuanto, en el primer caso, la persona que lo hace busca sentirse mejor y más aliviada, en tanto que en el segundo caso lo que busca el sujeto, es dejar de sentir, es decir, quiere terminar con su vida.
En nuestro país, al igual que en el resto del mundo, este tipo de conductas de carácter autodestructivo se ha incrementado en los últimos años como consecuencia de diversas razones: aumento en los niveles de ansiedad, angustia, estrés, desesperanza, agobio, etc. En algunos países, las auto agresiones llegan a extremos increíbles y no se logran comprender del todo, como es el caso de jóvenes adolescentes y adultos que se automutilan, se desfiguran o llegan al extremo de la castración, enucleación ocular y amputación de partes de su cuerpo. Si bien, su ocurrencia es repentina, impulsiva y bastante cruenta, alrededor del 75% de estas conductas se producen durante eventos de tipo psicótico, generalmente, cuando el sujeto experimenta un episodio de esquizofrenia.
De acuerdo con una investigación de la Dra. Juana Villarroel y su equipo de expertos, un acto autolesivo se define como “toda conducta deliberada destinada a producirse daño físico directo en el cuerpo, sin la intención de provocar la muerte”.
Las autoagresiones más comúnmente observadas son: (a) cortes y magulladuras en las extremidades y abdomen que son producidos con objetos corto punzantes, (b) pellizcarse o escoriarse la piel hasta hacerse una herida y sangrar, (c) pegarse con la cabeza contra una pared, (d) presionar fuertemente los globos oculares, (e) tirarse y/o arrancarse el pelo o las pestañas, (f) tragar objetos, (g) quemarse o introducirse objetos subdérmicos, etc.
Lo más frecuente es el uso de variados métodos en cada ocasión, en relación con los cuales, las mujeres prefieren cortarse superficialmente los antebrazos, abdomen, muslos y tobillos, buscando evitar que se adviertan las lesiones, en tanto que los hombres optan por golpearse o quemarse las extremidades. Estos actos se llevan a cabo como un ritual oculto, donde no hay testigos y en relación con el cual, los tres factores que conforman la autolesión son: (a) un detonante que provoca la conducta, (b) el rito de auto inferirse heridas y (c) el secreto.