En medio de una agenda pública marcada por la inseguridad, la crisis de salud mental y las brechas educativas, apostar por poner a la adolescencia en el centro de las prioridades comunales es una decisión política que realmente marca la diferencia. Esa etapa intensa, compleja y llena de preguntas y sueños, que tantas veces no sabemos cómo acompañar, hoy comienza a ser atendida con seriedad en Puerto Varas. Porque no basta con hacer diagnósticos: se necesita voluntad, visión y acción.
Los números duelen: más de un cuarto de los adolescentes ha probado alcohol y uno de cada cinco marihuana. Un 58% ha visto a sus pares consumir alcohol, el 62% duerme menos de 7 horas y un 61,3% pasa más de tres horas al día en redes sociales. Además, a un tercio de las y los jóvenes les es muy difícil hablar de temas personales con sus padres y un 29,7% de los apoderados no se conoce entre sí. Esta realidad evidencia la urgencia de acompañar, contener y generar espacios seguros.
Estefanía Fuentes, joven de nuestra comuna y presidenta del Consejo Consultivo de Niños, Niñas y Adolescentes, lo dijo con fuerza y claridad: “acompañar a un adolescente no es guiar desde la autoridad, sino desde la presencia, la escucha y la coherencia, gestos en casa tan simples como compartir una comida o preguntar sinceramente “¿cómo estás?” pueden marcar una gran diferencia”. Como mamá de dos adolescentes, de 13 y 16 años, las palabras de Estefanía me dejan reflexionando; me invitan a mirar con más atención mi forma de acompañarles, a recordar que no se trata de tener todas las respuestas, sino de estar disponibles, presentes, con amor, paciencia y autenticidad.
Desde el municipio, se ha puesto en marcha el Programa Bienestar Integral Adolescente (BIA), una apuesta comprometida y pionera que abrirá espacios seguros en tres colegios de la comuna: Rosita Novaro, Nueva Braunau y Liceo Pedro Aguirre Cerda. Esta política pública, financiada con recursos del royalty minero, no es solo un programa más: nace desde una convicción profunda y una decisión política clara sobre dónde invertir. Surge del compromiso de ocuparse —no solo preocuparse— de nuestras y nuestros adolescentes. Un ocuparse que implicó priorizar y gestionar recursos públicos de forma coherente con las urgencias de la comuna y generar una articulación efectiva entre todos los actores involucrados. Aquí se suman el municipio y sus departamentos —como seguridad pública, salud y desarrollo comunitario—, el gobierno a través de SENDA, el Servicio de Salud del Reloncaví, Slep LLanquihue y, lo más importante, los equipos directivos y centros de padres, dispuestos a colaborar por una causa común: el bienestar de las y los jóvenes. El programa de intervención se enfoca en salud mental, afectividad y convivencia, promoviendo la confianza y la participación como bases fundamentales.
La adolescencia no es un problema, sino una etapa decisiva en la que se construyen identidades, valores y proyectos de vida que merecen acompañamiento, escucha y una comunidad que crea en el potencial de sus jóvenes. Con planificación, recursos y voluntad política, se están levantando respuestas concretas a las necesidades de esta etapa vital, y en Puerto Varas, ese futuro se está sembrando desde la escuela, la comunidad y la confianza. Cuidar a las y los adolescentes hoy es construir el país que queremos mañana, porque si no somos capaces de hacerlo, ¿qué tipo de sociedad estamos construyendo para el futuro?