• 28 de Octubre

Sugeridos:


Nadie quiere ser mensajero de malas noticias, ni menos aún la Nueva Izquierda (NI) con sus facciones comunistas, frente amplistas y transformistas. Incómodos en democracia y contra la  recomendación popular de informar la verdad aunque duela, nuestra NI insiste en el montaje, la imposición y la mentira.

Ellos eligieron las sonrisas mesiánicas, la incongruencia y la verborrea de un listado interminable de “proyectos inéditos” avalados por el BID, la ONU o algún papel timbrado que luzca en las cámaras como anuncios de un paraíso en la tierra,  buscando que los ciudadanos entreguen “votos de paciencia” suficientes para renovar las posiciones de poder desperdiciadas en su ineptitud y despilfarro. Más grave aún, para continuar solapadamente imponiendo una doctrina totalitaria de desintegración institucional, económica y cultural desde adentro del Estado y de fortalecimiento de la base del activismo de calle fuera de él.

Esta última estrategia fue brevemente revelada por la Comisión Constitucional y la propuesta Identitaria que engendró y que apasionadamente trataron de imponernos en forma unánime las facciones de la NI, destacándose localmente  nuestro alcalde y sus transformistas.

Su objetivo consiste en “quitarle los patines” y el “arraigo cultural” a las nuevas generaciones de chilenos y de ampliar ad infinitum el tamaño del Estado, de manera que la frustración que ocasiona el creciente analfabetismo funcional que hoy invade las aulas e incluso las profesiones, encuentre acogida en el gigantismo del empleo público y en la multiplicación de los recursos fiscales disponibles para “Concursos variopintos”,  financiamiento discrecional de las “Organizaciones Civiles”, de “las fuerzas vivas” y de  las “Fundaciones amigas”. 

Este creciente desempleo nominalmente “ilustrado” camuflado en las faldas del Estado, deviene en el “Clientelismo Fiscal” que condenó a Argentina durante un siglo en beneficio de la tiranía de un manojo hereditario de bandidos. En Chile es consecuencia de la destrucción sistemática de la calidad de la educación desde que Bachelet II entregara su administración al Frente Amplio. El abandono de la educación pública, la persecución de la subvencionada y la masificación “gratuita” de la educación superior ha redundado en una caída en picada de la calidad. Dicho desempleo que solamente encuentra acogida en el gigantismo fiscal, alimenta  la base incondicional de la NI y  las intenciones de voto de sus víctimas y familias en el país.

Esta ideología totalitaria busca desarraigar y frustrar a nuestras juventudes en la desesperanza de una educación improductiva que sólo encuentra falso consuelo en las fauces del leviatán público a merced de un grupo de iluminados y elegidos. Como consecuencia, la economía chilena permanece estancada desde el 2022, el desempleo en torno al 9% y creciendo año a año, la productividad cayendo a tasas del orden de 3% desde el 2022 y el déficit estructural se ha duplicado durante el año 2023. En contraste, sólo en el último año el empleo público ha crecido 9%,  100 mil nuevos puestos con un 40% del aumento de la ocupación total en el país.

Mientras podamos votar informados, podemos contener esta lacra disfrazada de ambigüedad, improvisación  y buena onda, que condena la libertad y productividad de nuestros jóvenes técnicos y profesionales, jibariza la inversión y crecimiento del sector privado, agiganta la miseria y el parasitismo de un sector público cada vez más anquilosado, corrupto e ineficiente.