• 18 de Octubre

Sugeridos:

Cambio de gabinete

Por: Pablo HÜbner


Cambio de gabinete. El más rápido desde hace más de 30 años. Se ha dicho de todo. Las explicaciones, justificaciones, felicitaciones, críticas y preocupaciones, viajan en el mismo tren. El gobierno diagnosticó una emergencia nacional, pero aún no logra transmitir que existe una conducción clara para enfrentarla. La falta de instalación, los anuncios de recortes, las señales contradictorias y la debilidad territorial afectan la confianza. Sin confianza no hay reconstrucción posible.

Puerto Varas ha debido enfrentar los problemas de la instalación del nuevo gobierno. La demora de semanas en nombrar los seremis tiene un impacto en la ejecución de sus funciones. Cuesta encontrar explicaciones para tanta demora. Desde que el gobierno ganó la elección contó con meses para armar su equipo. pero, no llegaron a tiempo. En el camino para lograrlo desarmaron distintos concejos municipales de la región, lo que no es bueno para los municipios afectados. Por si fuera poco, nombraron a un seremi que ni siquiera tenía la formación académica mínima necesaria para el cargo. Tuvieron que sacarlo. Se pierde tiempo valioso en un contexto que el mismo gobierno a cargo ha decretado como una emergencia. Elegir bomberos que no sirven para apagar incendios en medio de un incendio es un favor al fuego. Que la meta sea consolidar un equipo, a esta altura, no hace más que construir preocupación adicional. Si para enfrentar un problema se crean más problemas, el problema es otro. Un plan no elimina las dificultades, pero permite entenderlas dentro de una dirección común. El relato de reconstrucción necesita una estructura capaz de sostenerlo. El cambio de gabinete, más que un problema de capacidades individuales, parece ser la consecuencia de la búsqueda de un relato común que aún no se encuentra.

Puerto Varas fue el escenario elegido para la foto presidencial. La comuna está en todos los edificios públicos del país. Puerto Varas es uno de los lugares más visitados por el actual presidente en el marco de su mandato, por diversos motivos.  A su vez, el rol de Puerto Varas en la región de Los Lagos es clave, así como la región es clave para el país. La nueva zona metropolitana, guste o no, tiene una fuerza potencial que no se puede desconocer. Así como tampoco se puede olvidar el rol del centralismo y del presidencialismo para que esto suceda. El hecho de que se hable más del diagnóstico que del plan retrotrae el rol del gobierno a la ocupación de postular al gobierno. El riesgo de que las señales simbólicas sustituyan la planificación efectiva existe y es grave. La expectativa y la realidad no son una metáfora, sino una condición para lo más importante: la certeza y la confianza en esa certeza.

Los anuncios de recorte en distintas áreas son parte del problema. El qué y el cómo no conversan. Se menciona que la eficiencia logrará aplacar los montos que se disminuyen, pero no hay claridad con respecto a eso. Más bien queda la sensación de que hay sectores de la población que verán mermadas sus oportunidades, en áreas tan sensibles como la salud pública. El cambio en cuanto a la política de los centros locales de educación impregna de dudas a educación, mientras, la seguridad reconoce que la ausencia de un plan incentiva a cambiar la conducción. Iniciar la faena de zanjas en el norte, o los operativos con helicóptero en Temucuicui, quedan como inicios específicos sin articulación conjunta. Puede que la tengan, pero sobre eso no hay mucha información al respecto. Si existe un plan para las prioridades del país, ¿es un plan claro?

El gobernador regional, el alcalde de Puerto Varas, de Puerto Montt, así como otros municipios, han expresado su preocupación ante los recortes. Que con menos se puede hacer más es tan cierto como el hecho de que con menos se puede hacer menos. La gestión eficiente, la eficiencia productiva, los viajes en vuelos comerciales, sin fotógrafo, los almuerzos en el casino de La Moneda, pueden ofrecer señales, pero una golondrina no hace primavera. Y nadie se puede negar al frío del invierno.

Ante el cambio de gabinete más rápido de la historia reciente, los bi ministros y su proliferación absorben el peso entre la austeridad y la falta de personal para cargos que son de profunda importancia. ¿Sobraban ministros o faltaban ministros?  La sensación de desorden termina ocupando el espacio que debería ocupar la conducción. La preocupación y la ocupación son esferas unidas, pero diferentes. La confianza, clave para áreas tan importantes como la economía, la seguridad, la educación, el medio ambiente, solicita una reconstrucción. Lo propio corre para el clima político. Si acaso este gobierno es de reconstrucción, su pilar principal debería ser la confianza. Si algo requiere la economía, que produce la inversión y la generación de empleo, es la certeza. Que el congreso se transforme en un centro de pijamadas para lograr aprobar proyectos de ley debería despertar inquietudes.

Nadie es dueño del cargo que ocupa, todos son pasajeros, la vida ofrece momentos, cíclicos, encuentros y desencuentros. Además, existe el siempre atento imprevisto al acecho, que suele movilizar esfuerzos que no están en el plan de nadie. Pasó con el terremoto del 2010, con el caso Caval, con el estallido social, con la pandemia, ahora, con la guerra y su efecto en el precio de los combustibles. Estar preparado para lo que se sabe es tan importante como estar preparado para lo que no se sabe.

Cuando partió este gobierno lanzaron un nuevo logo que duró menos de una semana. Un detalle que recuerda: los arranques no son fáciles. Si bien el gobierno recién está partiendo, las primeras señales deberían marcar un giro rápido hacia la promesa ofrecida durante días de campaña. El reciente cambio de gabinete dice otra cosa.