Metropolitana Puerto Varas
Por: Pablo Hübner
Durante los años en que se discutía en Puerto Varas la iniciativa de crear el relleno sanitario La Laja para recibir la basura de toda la provincia de Llanquihue, incluida la capital regional, se formó un intenso debate. Era el modelo de desarrollo, el cómo tienen que crecer las comunas, desde su propio centralismo comunal, regional y nacional, así como también, su obligación de colaboración, asumiendo con realismo sin renuncia, oportunidades y desafíos. La autonomía comunal y la dependencia con otras comunas, capital regional y nacional, eran veredas de una misma calle.
El crecimiento de las ciudades, el aumento de la población, las nuevas formas de vida, el comportamiento en el consumo, forjó cambios en la dinámica y la integración. El tema de la identidad aparecía de manera frecuente, en su forma inevitable, como una causa de defensa, ante lo que se percibía como una amenaza. La precaución de mantener los vínculos, sin perder lo propio, se ofrecía en la percepción generalizada de que todo parecía estar cambiando, y demasiado rápido.
La regulación se elevaba como tema recurrente, con prolongadas sesiones de participación convocante, pero con avance lento. Planos reguladores comunales fragmentados que tardan décadas, planos reguladores intercomunales que no existen. Proyectos específicos de conectividad que se tramitan con procesos que no se entienden claramente, por ejemplo, la futura conectividad costera entre Llanquihue y Puerto Varas, o la futura conectividad entre Puerto Varas y la capital regional.
En lo evidente, Puerto Varas no es Puerto Montt. Eso es bastante obvio, incluso considerando las similitudes y diferencias de un pasado común. ¿Puede Puerto Varas unirse a Puerto Montt? ¿Quiere Puerto Varas unirse a Puerto Montt? Muy probablemente estas dos preguntas para la mayoría tienen un solo no.
La relación entre dos lugares, la integración entre dos lugares, la casi unión entre dos lugares, se explica con diversos motivos. El más probable, el más apresurado, el que menos calcula cuando desespera por resultados, es la necesidad. Dependencia o co dependencia, pero necesidad. La voluntad se favorece en padecer la misma condición y se inspira en sentir la misma oportunidad. Pero, dos personas con el mismo problema, no es lo mismo. Cada quien es diferente, más aún cuando más creen que se parecen. O cuando más creen que así les conviene sentirse.
El anuncio de un área metropolitana entre la capital regional y Puerto Varas recuerda el debate del pasado reciente. ¿Cómo está creciendo la comuna? ¿Cuánto de este crecimiento representa su genuina identidad? ¿Cómo enfrentar sus nuevos desafíos?
La gama de los grises tiene colores de oportuno y de simbólico, tonos de renuncia y de realidad, luces y sombras: ¿Qué es lo metropolitano de Puerto Varas, una comuna que probablemente no supera los 60 mil habitantes? Básicamente, la cercanía con la gran capital regional. Cada vez más cerca. Las filas en los peajes delatan la realidad anacrónica de esa tecnología, además, hablan de la cantidad de personas que se mueve cotidianamente entre ambos puntos.
La idea del área metropolitana se explica como búsqueda de soluciones conjuntas para problemas compartidos. Poder levantar más recursos. Avanzar con más ambición. Más rápido, como la gran autopista de la gestión articulada. En la promesa, lo más vinculante es precisamente lo más postergado, el sistema de transporte público y la infraestructura asociada. No obstante, con delicado cuidado, no se menciona la probable asociación con la carretera metropolitana. Tampoco se menciona el postergado avance del tren, ni hay referencia de sus eternos durmientes.
¿Es Puerto Varas realmente parte de un área metropolitana? No, pero aparentemente pronto lo será. Hay que aceptar que esto es un cambio importante para la comuna en su comprensión más significativa. Ser parte de un área metropolitana es nuevo y diferente. Las palabras no sólo construyen realidad, también construyen sentido y sentimiento. Una decisión de esta envergadura es un cambio mayor, al menos si se cree en el peso simbólico que tienen las palabras.
Puerto Varas se enfrenta una vez más al debate de su pasado reciente, pero, con esta decisión, la declarada dependencia de soluciones de manera conjunta parece resolver el debate como forma de anticipo. La explicación de que vive más gente que antes en la zona siempre servirá de llave para justificar un eje de acción que parece ser más profundo. La participación en esta determinación no fue requerida ni requisito.
Por: Pablo Hübner
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