Libros de la Vida: “Demasiado lejos” de Eduardo Sacheri

Por Juan Carlos Gallardo


Novelas sobre la guerra de Las Malvinas, que retraten lo sucedido desde la primera línea de batalla seguramente hay muchas. Pero, aquí Eduardo Sacheri ofrece algo distinto. Su enfoque es contar lo que pasó sin salirse de Buenos Aires, a través de las historias y las vidas de personajes que nos van calando desde su euforia, primero, luego desde sus inquietudes y finalmente desde su desolación.

Y de hecho, el libro está dividido en tres partes encabezadas por esos nombres que reflejan el estado de ánimo de todo un pueblo.

Y así, nos vamos a abril de 1982 a la capital argentina. Galtieri, el dictador que preside el país y su Junta de Gobierno, ante la crisis social y económica deciden hacer algo que aglutine a todos los argentinos para que se olviden de los problemas y en consecuencia, gobernar tranquilos.

Y la solución no es otra que ocupar las islas Malvinas en posesión de los británicos. El cálculo es que Margareth Thatcher no hará gran cosa, total, las islas están muy lejos y Estados Unidos no se opondrá tampoco. Pues, craso error de cálculo: los británicos se vienen con todo y desembarcan en las islas armados hasta los dientes. Lo que sucedió después está en la historia.

Fue el último enfrentamiento armado de que tengamos memoria entre una potencia europea y un país sudamericano. El impacto de aquellas semanas en el pueblo argentino, Sacheri lo cuenta de manera magistral. Y con una autocrítica hasta elegante, pero feroz, no deja títere con cabeza. En todo caso, aquel encandilamiento con ser parte de glorias patrias que parecen estar al alcance de la mano, de aceptar u omitirse con lo que unos gobernantes interesados hagan en pro de su propia supervivencia, de cargar el espíritu con esos nacionalismos aprendidos desde el colegio durante generaciones, aquello ya había ocurrido muchas veces, en muchas partes y en muchas épocas. Y creo yo que seguirá ocurriendo.

Son 427 páginas que se van volando. Sacheri tiene el don de contar las aparentes trivialidades de los personajes con una prosa directa y sencilla y con gran habilidad para desnudar sus emociones, intereses y sentimientos.

Y con la galería de estos personajes logra crear el mosaico para retratar muy bien aquella época, peligrosa en Argentina y en los otros países de Sudamérica, colmada de dictaduras militares. Una galería en la que están las familias de tres conscriptos que deben partir a la guerra. Un oficial de la Marina que aprovecha las circunstancias para escalar en su carrera. Un garzón de la Casa Rosada que sirve café a las autoridades y a los altos mandos y como nadie lo ve, puede escuchar lo que dicen esos caballeros y ser testigo directo de la Historia. La funcionaria de la Cancillería que sabe lo que va a pasar, pero no lo puede evitar. Y los cuatro parroquianos que se reúnen todos los días en un café al lado de la Plaza de Mayo, ellos a todas luces son una pequeña muestra de lo que seguro pasaba en el país, con sus posiciones diversas y encontradas.

Eduardo Sacheri otra vez lo hizo. Deja clavadas en la memoria, las vívidas imágenes de momentos que tocan la fibra, que remecen y hacen acompañar a todo un país con sus quebrantos, a vivir con emoción a flor de piel y en la punta de los ojos y a llenarnos el corazón con la épica, pero no de los combates, porque de ello no supimos nada, sino aquella triste que se dio en el trabajo y en los hogares con hijos ausentes, aquella de las madres y hermanas y padres y novias que aguantaron como pudieron, y que trataron de salir del pozo en que la dictadura irresponsable los había sumergido.

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