• 18 de Octubre

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Terapia hormonal en transición de género ¿Cómo se aborda desde la nutrición?

Por Luz Ortiz Roa, docente de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás Puerto Montt.                             


Cada vez es más común encontrarnos en nuestro entorno cercano con pacientes, amigos, familiares o conocidos que se encuentran recorriendo un proceso de transición de género. Sin embargo, a pesar del creciente acceso a las terapias hormonales, persisten brechas en la orientación nutricional.

Los cambios hormonales inducidos por la terapia hormonal generan cambios fisiológicos que pueden repercutir sobre diferentes parámetros metabólicos y bioquímicos. En este contexto, Waters y Linsenmeyer publicaron en 2024 el estudio The impact of gender-affirming hormone therapy on nutrition-relevant biochemical measures, en el cual analizaron el impacto de la terapia hormonal. Destacando el perfil lipídico, metabolismo de la glucosa, parámetros hematológicos, hepáticos y renales.  

Aunque las intervenciones se evalúan caso a caso en un marco interdisciplinario, la evidencia sugiere considerar las siguientes estrategias de suplementación según Waters y Linsenmeyer:

Transición de Mujer a Hombre (FTM / Transmasculino). Calcio, Vitamina D y Oligoelementos: La pérdida de estrógenos puede afectar la densidad mineral ósea. Se debe evaluar la suplementación de calcio junto con zinc, manganeso y cobre. Niacinamida (Vitamina B3): La testosterona estimula la producción de sebo, lo que genera brotes de acné (especialmente al inicio del tratamiento). La niacinamida regula esta alteración.

Transición de Hombre a Mujer (MTF / Transfemenina). Omega-3: La combinación de estrógenos y antiandrógenos puede aumentar los triglicéridos y la presión arterial; los ácidos grasos omega-3 ayudarán regulando los triglicéridos en sangre. Coenzima Q10 y Curcumina: Son antioxidantes que pueden contrarrestar los efectos generados en la función vascular. Multivitamínicos sin hierro: El aumento de estrógenos puede incrementar la masa grasa y reducir la masa muscular. Un multivitamínico apoya las necesidades energéticas; se recomiendan fórmulas sin hierro, ya que en ausencia de menstruación no es necesario suplementarlo.

¿Y con respecto a los cambios y estados de ánimo? se podrían utilizar probióticos y prebióticos. Considerando que el 95% de la serotonina se sintetiza en el intestino; por lo tanto, se favorecería el equilibrio del estado de ánimo y la salud digestiva. Y, también considerar la opción de suplementar con L-metilfolato + Vitaminas B6 y B12, por ser la forma activa del folato que promueve la producción de neurotransmisores (serotonina y dopamina) y la adecuada función del sistema nervioso.

Todo esto refuerza la necesidad de incorporar un enfoque nutricional e interdisciplinario en el acompañamiento integral de esta terapia hormonal.