Los estacionamientos del centro de Puerto Varas siguen esperando que la licitación nueva se apruebe y se inicie otro capítulo en esta historia. Durante todo el verano el estacionamiento ha sido gratis. Un regalo que financian diariamente los vecinos. El derroche no representa a nadie, es una desidia inaceptable en consideración de las diversas necesidades comunales. Lo que dice el municipio es que la empresa anterior no cumplió con parte de lo pactado y que no hay mayores costos para los vecinos, porque se cobrará la boleta de garantía. ¿Cuánto generan al mes en promedio los más de 400 estacionamientos dispuestos por el municipio, entre el centro y la segunda terraza? ¿Logró el municipio cobrar la boleta de garantía? ¿En qué se usarán esos fondos? ¿Se compadece el monto de la boleta de garantía en comparación con el monto de los meses sin servicio?
Lo que tanto dijo la administración al inicio del año en los medios de la región, que sólo duraría un mes, ya dobla el plazo y probablemente, lo triplicará. Enero, un mes que podría durar hasta abril, o más. El personal de facilitadores que dispuso el municipio para enfrentar el paréntesis en el servicio, y que pagamos de manera adicional todos los vecinos, no ha sido una solución, más parece ser un decorativo costo adicional.
Todo lo que se había anticipado como probables problemas asociados, está pasando. Cobradores informales y la solicitud de propina que más parece amenaza. Gente que deja el auto todo el día en el centro porque no le cobran. Menos rotación de personas que impacta en el comercio local. Percepción de inseguridad facilitada por la ausencia de presencia institucional. Menos ojos vigilando. Todo esto, además de la pérdida de la recaudación mensual de los estacionamientos. La imagen de Puerto Varas se ensucia en pleno verano, sin desmerecer, como se ha comentado y destacado, que se realizaron variadas y entretenidas actividades durante la temporada. Pero, las buenas no omiten las malas.
El asunto de los estacionamientos no es sólo un problema de licitaciones, compromisos, resultados y garantías. No es sólo un tema de procedimientos. Esta situación atiende un tema de fondo: El modelo de desarrollo comunal, el tipo de comuna que Puerto Varas quiere ser y su real capacidad de lograrlo. La distancia entre lo que se anhela y lo que sucede.
La historia de los estacionamientos de Puerto Varas es larga. Considerando sólo lo más reciente, los últimos cinco años, la idea de entregar los estacionamientos a una empresa creada por bomberos, pero que no era bomberos, para ayudar a bomberos, fue reactiva, en parte, a la iniciativa de crear un proyecto de estacionamientos subterráneos en pleno centro. Este plan de inversión subterránea no logró expandirse en popularidad. Por esos años coincide se desarrollaba el proceso de participación del plano regulador, tema que se daba además en el contexto de la participación experimental del paseo San Pedro, y a su vez, de la ejecución colaborativa, alianza público privada, del plan visual para Puerto Varas. Orden, respeto, integración, amabilidad, sonaban de manera recurrente en esas sesiones.
En aquel entonces, la imposición de las fachadas de madera para el comercio, más que una exigencia, era la puerta de acceso a una manera distinta de hacer comunidad. El valor de intentar ser líder y referente, servicio público desde la oportunidad, no sólo la reacción a problemas. Sonaba bien, pero los resultados no se ven tan bien. Con el paso del tiempo, del plan visual ya no se habla tanto. Las pantallas enormes brillando en el centro cambiaron la suerte y silenciaron la intención. Por su parte, nadie podría decir que el paseo San Pedro y su remodelación transformó el centro en esa imagen de maqueta peatonal tan familiar, cultural, lúdica y convocante. El plano regulador aún espera su aprobación en un proceso demasiado largo para su necesidad imperiosa, que además carga con la fragmentación de no incluir a Nueva Braunau ni a Ensenada.
Los estacionamientos del centro de Puerto Varas aún esperan por la promesa de rigor, orden, tecnología, innovación, integración con otros sistemas de transporte, seguridad. En perspectiva de mediano plazo, más allá del tema puntual, la historia se repite, y el fin se diluye en los problemas recurrentes y evitables. El estacionamiento del centro se convierte así en una metáfora de la poesía política mediática, que no consigue reflejarse en la fría planilla del Excel.