La ley natural informa, especialmente a los que hacen leyes de hombres como los constituyentes, a los que viven con ellas y a los que tienen que defender los derechos de aquellos, de los principios anteriores a las leyes de hombre (entiéndase como hombre a toda persona humana). Ella nos da una mejor comprensión de los derechos garantizados por la constitución, de los poco comprendidos derechos humanos, y de todas nuestras leyes históricas y vigentes. Es un método que tiene como mérito abrir la comprensión de las distintas posiciones filosóficas imperantes en nuestra sociedad chilena, especialmente ahora que entramos en una conversación respecto de una nueva constitución. Ayuda a comprender la posición contraria de las argumentaciones y los principios comunes que permiten facilitar la redacción de las leyes.
Nuestra tradición en este ámbito se fundamenta en tres lineas académicas, sin embargo, en Chile, en nuestras universidades, solo se han desarrollado dos lineas fundamentales. Una propia de las Universidades Católicas regidas por la filosofía tomista, donde uno de sus principales exponentes históricos ha sido Rafael Fernández Concha. La otra propia de la Universidad de Chile y similares regidas por la presuposición humanista, cuyo principal exponente, e iniciador sin duda, ha sido Jorge Millas Jimenez. Estas dos lineas académicas representarían el pensamiento de alrededor del ochenta porciento de nuestra nación. Pero sin duda, estas posiciones dejan fuera cerca de la quinta parte de nuestro pueblo, el cual mantiene una presuposición regida por las Santas Escrituras como fundamento de su cristiandad vivencial. No habiendo exponentes chilenos de nivel académico para esta ponencia, dejo el nombre de dos autores. El primero es Van Til en su libro de apologética, lo cual sienta las bases filosóficas actuales de la posición protestante, evangélica o más bien de la reforma, de posición tradicional conservadora. Otra ponencia en esta linea son los libros actuales de Van Drunen siguiendo la ponencia de Agustín de Hipona (San Agustín).
Las dos diferencias fundamentales de estas tres ponencias son primero el reconocimiento de la autonomía del hombre en la comprensión de la realidad creada mediante la razón, lo que es compartida por los humanistas y los tomistas, pero no por los de linea agustina o evangélica reformada; la que parte de la base que la realidad creada por un Dios descrito en las Santas Escrituras, se descubre siguiendo la mente del creador. La segunda gran diferencia es la naturaleza humana del hombre. Es compartida entre los tomistas y reformados en su forma prelapsaria como imagen de Dios, no así la postlapsaria (después de la caída de Adán) donde los evangélicos reformados consideran que la naturaleza del hombre no ha cambiado, sino que ha sido afectado en su totalidad por el pecado y por ende no puede visualizar la realidad espiritual si es que no es regenerado por Dios mismo. Por otro lado la posición humanista considera la evolución como elemento fundamental en el desarrollo social. Les dejo la inquietud.
William Wood Chettle, Ingeniero Naval Mecánico, estudios avanzados en política y estrategia, estudios en teología, Abogado. Miembro Iglesia Cristiana Puerto Varas.