• 18 de Octubre

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La playa del centro de Puerto Varas, en el sector norte, está llena de basura. Hay botellas rotas en todas partes. Los vidrios brillan como dientes al sol. Traslucen una verdad peligrosa que corta los dedos y el paisaje. Las latas de cerveza van perdiendo sus llamativos colores originales. Los papeles higiénicos se multiplican. Algunos tienen la forma de una gran pelota desinflada, otros, se extienden por metros como una escena de gimnasia artística. Los papeles están tirados entre la vegetación del lugar. Están humedecidos y manchados. Pequeños insectos los sobrevuelan. Muchas mascarillas de diferentes colores complementan repartidas entre las botellas, los vidrios, las latas y el papel higiénico.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó el lunes un informe severo. Las consecuencias del cambio climático son irreversibles. Científicos de todo el mundo concuerdan que el clima cambió, y que sus efectos, si no se contienen, pueden ser mucho más graves. Sequías, incendios, inundaciones, olas de calor, intensas tormentas, propiciadas por la actividad humana que genera el cambio climático y la crisis de extinción de especies.

En menos de 3 meses será la COP26 en Glasgow, luego de la COP25, la que iba a ser en Santiago y, en definitiva, se realizó improvisando en Madrid. Fue la COP más larga de la historia y a pesar de los esfuerzos, nadie celebró los acuerdos alcanzados. La voz de la ciencia era tan clara como ahora, pero faltó la determinación política en el consenso para establecer una relación honesta, en que la economía y el medio ambiente son parte del mismo mundo. La voluntad y la obstrucción estaban en la misma mesa. Sobran las explicaciones, entre el fatalismo y las buenas intenciones, las transgresiones y las concesiones. Los recursos naturales para muchos aún parecen infinitos, o en su defecto, en la marcha se arregla la carga, después lo limpiamos, o pagamos por contaminar compensando con árboles en otro lugar, o hacemos sistemas de rotación, o inventaremos una máquina que limpiará todo, junto con otras máquinas que contaminarán menos que las otras.

La indefinición avanza y la crisis ambiental sigue. La falta de lluvia en Puerto Varas grita. La determinación de la acción pública aún no logra los resultados necesarios. El desafío es tan grande y diverso que el trabajo articulado y conjunto entre las autoridades y cada vecino, es fundamental. Información, transparencia y acción, tanto en lo doméstico como en lo industrial. Pedir a la gente que lleve botellas de plástico en su auto al punto limpio está bien. Ordenanzas para asegurar políticas serias que actúen a nivel industrial, también.

En esa dirección el nuevo gobierno comunal está profesionalizando el trabajo en el relleno sanitario La Laja, tanto en reducir la cantidad de desechos como en optimizar su tratamiento, mientras, se perfecciona la calidad en el monitoreo de las aguas del lago Llanquihue y se mide la calidad del aire. Estos son avances sinceros, pero hay que seguir avanzando. La crisis necesita asignar responsabilidades y metas, además de caminos de participación.

¿Quién debería limpiar la playa y proteger la playa para que no se ensucie? ¿Quién defiende las quebradas que hoy son lugar para tirar carros de supermercado, ruedas, o bidones? ¿Quién velará porque quienes contaminaron el lago reparen el daño y sus efectos asociados? ¿Todos? ¿Algunos? ¿Cada uno? La asignación de responsabilidades y metas para la articulación de esfuerzos es tan importante como la transparencia. Por ejemplo, alguien sabe: ¿Cuándo fue la última vez que se abrieron los famosos aliviaderos de tormenta en el lago Llanquihue? ¿Cuánto rato fue? ¿Cuántos litros llegaron al lago sin contar con tratamiento sanitario?

El problema ambiental es un problema de educación, de protección, de vigilancia, de fiscalización. También problema de avaricia, de ingenuidad, de conciencia y de espíritu. Problema de individualismo y de indiferencia. Es como cuando uno de los basureros de la costanera está repleto y alguien insiste en que igual puede dejar algo más. La basura sobresale desde la capacidad del basurero, el desborde rebalsa y hace que la basura caiga en el entorno del basurero repleto. ¿Cómo se llama esto?

El informe del IPCC coincide con el proceso inicial de la Convención Constitucional, el tránsito con elástico de la descarbonización en Chile y el debate de la ley que pretende prohibir fumar en las playas. A los pocos días volví a la playa del centro, sector norte. Toda la basura seguía ahí y había más. Especial atención me llamó un árbol que entre sus ramas tenía los golletes quebrados de dos botellas verdes. Parecía algo artístico. Los colores del árbol y los golletes coincidían, formando una declaración filosa: Esta es la cultura de la basura.

Por: Pablo Hübner