• 17 de Octubre

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La bandera y el tornado

Por Pablo Hübner


Se conmemoró esta semana un año desde el tornado. Terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, la pandemia, incendios. Chile, tierra de catástrofes. Una emergencia que se suma a tantas otras. Curiosamente, la bandera con barro es tal vez su versión más blanca y pura. Los tiempos de emergencia son también tiempos de paz, al menos de una tregua. Como si fuera una guerra civil que se detiene por un ataque internacional. Diferencias suspendidas hasta nuevo aviso. Cómo te puedo ayudar se menciona primero que de quién fue la culpa. Cada historia construye la memoria colectiva de ese recuerdo. Las personas que estuvieron durante esos días. Días que no se olvidarán.

En las emergencias, como fue el caso del tornado en Puerto Varas, florece la colaboración, la coordinación, la solidaridad. La crítica se queda aparte. Voluntarios organizados y espontáneos se encuentran ante el desafío común de buscar soluciones lo antes posible. Así fue como se fue formando una gran red. El centro de acopio, las fichas, los materiales nuevos que llegan, los escombros que se retiran. La seguridad, la salud, el tránsito. El esfuerzo por recuperar la normalidad, que vuelva la luz, que se retomen las clases lo antes posible. Lograr recuperar un piso de cotidianeidad. ¿Por qué la emergencia genera más comunidad que la normalidad?

Nadie falleció producto del tornado en Puerto Varas. Tampoco se registraron hechos delictivos durante la emergencia, que por sorprendente que parezca, es motivo de asombro y reconocimiento. Durante esos días Puerto Varas mostró su mejor cara. Fue un ejemplo. Aceptando que siempre se puede mejorar, queda un recuerdo profundo de resiliencia vinculado a toda la comunidad. Colaborar con los afectados por la emergencia. De eso se trataba. Ayudar. Servir. Súper simple y súper complicado. La normalidad no funciona como la emergencia. La convivencia cotidiana produce más distancia que la catástrofe. Y tal vez eso también sea una catástrofe.

El catastro de los daños dio cuenta de la necesidad de organizar mecanismos de colaboración. En ese marco influye de manera determinante la acción de la alianza público - privada. Aporte financiero, logística y continuidad. Puerto Varas vivió una emergencia y reaccionó. Cada historia de aquellos días, los registros de las víctimas, las acciones de apoyo, los esfuerzos multiplicados, tiene mucha luz y consuelo. Queda por avanzar, es cierto, pero el desafío era grande y considerando la suerte de otras catástrofes a lo largo del país, se ve camino de salida.

El aniversario del tornado se da en el marco de los cambios políticos de 2025 y 2026, evidenciando un denominador común de todas las últimas elecciones recientes. Gana un sector, luego gana el otro. Una política de péndulo. La polarización convive con la frágil capacidad de los distintos sectores políticos de ponerse de acuerdo entre ellos. En ese caso la coordinación no funciona como si fuera una catástrofe. Guerra de declaraciones por la prensa, acusaciones, críticas, calificaciones, amenazas. Un catastro de daños que aún no es del todo preciso, sobre el que además se integra un profundo campo de interpretación y de responsabilidades compartidas, tanto en el diagnóstico como en la capacidad de ofrecer soluciones reales. Los triunfadores se sientan sobre los hombros de quienes perdieron. El estado de crisis permite excepciones, decisiones límite, siempre y cuando se entienda como tal.

El gobierno ha usado la idea de la emergencia y la reconstrucción como parte de su relato político. No obstante, la emergencia que declaran no reconoce el mismo patrón de colaboración que despiertan otras emergencias, como un tornado, un incendio o un terremoto. Si bien las palabras son las mismas, la situación parece ser de otra naturaleza. La catástrofe se transforma en un símbolo y en una carga. La adhesión mayoritaria en el momento de la elección no es un tatuaje para el ejercicio del cargo. Es el resultado de una circunstancia. Y todo va cambiando. Sobre todo en estos años que corren en la política del péndulo. El crédito político es la medida de la estabilidad social. Más que un porcentaje, una cuota de capacidad de acción. El rigor institucional de las palabras defiende ese capital. Cuando se dice que algo es algo que no es, la certeza pasa a ser sólo un acto de confianza. Y la certeza dura hasta que la confianza se pierde.

Los tiempos de emergencia son tiempos de paz en medio del caos. El momento de colaborar. Construir acuerdos. Acciones concretas que pasan a ser un ejemplo movilizador. Porque en una emergencia no hay excusas. No hay una permanente caza de culpables. Tampoco importa si llueve fuerte al día siguiente. Básicamente porque hay una emergencia. A partir de información concreta se elabora un plan con sentimiento de alianza y con sentido de urgencia. En este caso, año 2025, 2026, cambio de gobierno, nueva visión, categórico diagnóstico, números que podrían ser mejores, pero: ¿hay una catástrofe que requiere una reconstrucción? ¿Son estas las palabras adecuadas? La expresión es cosa seria, sobre todo cuando desafía la confianza en la realidad. ¿Es esta una crisis real o una retórica en crisis? La bandera chilena rota con barro es un símbolo de su lado más limpio. La bandera con barro no se mancha.