Señora directora, hoy (ayer) fuimos con mi marido a contemplar la salida del sol al mirador de cerro Philippi. Luego de vivenciar un amanecer glorioso desde ese lugar privilegiado, con una vista sobre el lago, los volcanes y la cordillera, recorrimos el cerro.
Hacía aproximadamente dos meses que no lo caminaba por el camino principal. Lo que vimos nos espantó.
Los ciclistas que hacen descenso en el cerro lograron años atrás un convenio con la municipalidad para quedarse con un parte exclusiva de terreno para practicar su deporte, un área bien delimitada y restringida comprometiendo el respeto a las otras zonas que son para recreación de la comunidad y, quizá lo más importante hoy en día, la preservación de la naturaleza.
Lo que pudimos apreciar es la proliferación de muchos senderos fuera de la pista, con el consiguiente daño del suelo, plantas y sotobosque, muchas raíces expuestas, rotas y dañadas.
Esto revela que la actividad de bicicross se salió de control. Ya no van sólo los ciclistas que hicieron el convenio, sino que cualquiera que tenga una bicicleta. No hay conciencia de preservar, cuidar o respetar esta área natural.
Me preocupa que el proyecto de desarrollo que se aprobó para el Philippi, no contempla intervención en el área para los ciclistas, lo que significa que se mantiene el convenio. La pregunta es quién controla por dónde circulan? Van a poner un guardia que vigile 24 horas? Es verdaderamente compatible el uso del parque con esta actividad?
Es necesario ver el Cerro Philippi como lo que es: el único parque con que cuenta Puerto Varas donde poder tener un momento de encuentro con la naturaleza sin salir de la ciudad. Un reducto verde con gran riqueza de especies nativas e introducidas que conforman un patrimonio cultural.
Un espacio que se debe proteger por el bien de todos quienes vivimos en esta ciudad.