Se conmemoró otro 2 de abril, y esta vez el infinito multicolor se impuso al azul y los puzzles, símbolos que antes nos representaban. Nuestra sociedad está avanzando en entender que nuestros derechos estaban siendo vulnerados y por fin hoy logramos una Ley integral que trae consigo un marco jurídico que nos protege y tiene un especial énfasis en el trato digno, en la capacitación y concientización, desde una perspectiva de derechos humanos, con el fin de disminuir barreras que discapacitan.
Siento que este 2 de abril fue tan distinto, los años anteriores se vivían con ese ánimo de lucha por ser escuchados, por ser visibles. Somos muchos y estábamos desprotegidos y solos, intentando por todos los medios hacernos cargo obteniendo una actitud asistencialista del Estado.
Hoy se ilumina el arcoíris en nuestra región y siento que ya no estamos más solos, y esto es gracias a la unión y a nuestras convicciones, de trabajar sin tregua, y por primera vez tenemos derechos específicos para nuestro colectivo. Tenemos muchos desafíos por delante, nuestra sociedad aún no está preparada. Se habla muchísimo de inclusión y ha llegado el momento de pasar a la acción. Una acción que no se queda en visibilizar con calcetines cambiados los 21 de marzo, vestirse de azul los 2 de abril, o por depositar en el Banco de Chile una vez al año.
Las nuevas generaciones entienden la diversidad, es parte de sus vidas, algo cotidiano. Abrir las puertas de las escuelas regulares a la discapacidad, ha presentado desafíos, pero también oportunidades. Convivir con la realidad sin duda nos ha enseñado a ser seres humanos más justos y desde esa convivencia han aprendido a valorar a todos por lo que realmente son, no por lo que pueden hacer bien o como lucen. Pero mientras estos cambios se van dando, seguimos viviendo en la discriminación y en la inequidad por falta de oportunidades.
Tenemos la gran oportunidad de que Chile sea un mejor país para vivir. Proyectos de infraestructura y de inversión no son suficientes, se requieren cambios sustanciales desde los mismos seres humanos. Para impulsarlos debemos estar todos enfocados en que esto suceda, la corresponsabilidad del Estado junto a los Gobiernos regionales, municipios, gremios, privados y el ciudadano en general debe impulsarlos también. Implementar la Ley de autismo es mucho más que seguir las reglas, es lograr un Chile que incluye y que permita a todos sus ciudadanos ser más libres y felices.
¡Por eso se hace urgente este llamado a querernos y valorarnos, y juntos hacer de Chile un mejor país!