[OPINIÓN] Nuevos paradigmas
El resultado final de 15 a 1, sean puntos en algunos deportes o cargos en política, indican una diferencia apabullante que llevó, a los perdedores a negar la derrota, trasladando la conversación pública, a como jugó el rival. Negación similar, a cuando optaron por la opción rechazo en el último plebiscito, tras el magro resultado 80/20. En este caso, sus estrategias de campaña obviaron el dilema anterior, demostrando que hay mas de una mirada en el sector.
¿Es lo mismo capitalismo que neoliberalismo?. ¿Es posible mantener el actual sistema sociopolítico y económico?. En ambos casos la respuesta es un rotundo, no.
En la primera pregunta, porque el neoliberalismo, transforma al ciudadano en consumidor, otorgándole al mercado un espacio que pertenece a la política. Respecto a la posibilidad de mantener el actual sistema, la respuesta en las urnas y en la calle, fue categórica.
Sin embargo, la negación mayoritaria que hace este sector, en base a sus propias campañas de terror, pretende dibujar una realidad que solo ellos ven. De esta manera, han querido sostener un modelo deshumanizado y deshumanizante, que al pretender mostrarlo como un indicador de desarrollo, han convertido en mercancía, derechos sociales básicos como son, la educación, salud y previsión, dejando en manos del mercado la satisfacción de estas necesidades. Obvían eso si, que en este mecanismo de asignación, las personas pierden su condición de tal y se convierten en consumidores cuyo valor depende, exclusivamente, de la capacidad de pago que dispongan.
Adicionalmente, en el ámbito de los derechos y la justicia, se observa una asimetría indignante, entre ciudadanos de primera y segunda categoría, en que unos pagan delitos con clases de ética y otros con cárcel efectiva.
Todo lo anterior, se agrietó casi hasta el derrumbe, en Octubre del año antepasado. Fue un evento, que nadie en palacio, ni en salones de directorios, vio venir.
La excepción la hicieron aquellas personas que deben viajar tres o cuatro horas diarias, en transporte público para ir a su trabajo de salarios insuficientes, deben esperar meses si no años, para recibir atención médica, que sus hijos son vilmente estafados con propuestas educativas que no responden a lo que el mercado laboral requiere, sea por lo irrelevante de los temas, como por la calidad de sus contenidos.
Cuando los jóvenes se integran al mercado laboral, se encuentran con deudas que sumadas a las futuras necesidades hipotecarias, que implican formar familias propias, deben cancelar deudas cuyos montos y plazos, generan condiciones y horizontes, muy parecidos a los de la esclavitud, que en este tiempo impone al deudor, los requisitos para sobrevivir.
Situaciones similares, de auto explotación deben vivir los micro y pequeños empresarios, para subsistir a intereses bancarios, que en otros países, serían sancionados como usura, así como, en su asimétrica relación como proveedores de grandes grupos económicos. Diversos estudios, demuestran que el segmento MIPE presenta un crecimiento casi nulo en los niveles de ventas que les permitan subir de categoría.
Todo lo antes descrito, explica resultados como el 80/20 y el 15 a 1, es decir, no es solo la clásica dicotomía capital trabajo, la que determina estos resultados. Hay sectores de empresas de menor tamaño, que también son afectadas por el neoliberal orden de cosas, así como también, los nuevos grupos de profesionales que por carecer de vínculos sociales, ven estancadas sus posibilidades de desarrollo laboral. Que la derecha siga pensando que es posible continuar con esta combinación de abuso y frustración, sería signo de enajenación patológica.
La centro izquierda, en cambio, puede llamarse a equívocos, si piensa que este resultado valida todo lo que han hecho y se sientan autorizados a encabezar o representar las demandas sociales, olvidando así, que en la elección de constituyentes, sus magros resultados, solo indican el rechazo de que son objeto. Signo de lo anterior, es que la representatividad política y social de los 155 electos, es muy superior a la de las bancadas que puedan existir en el congreso.
El centro político y la centro izquierda, merecen mejores representantes que los actuales desvencijados y añejos partidos, contaminados de corrupción, neoliberalismo y caciquismos locales, que en base a los mismos argumentos y conductas del siglo pasado, buscan desempeñar papeles, para los que en esta vuelta, carecen de legitimidad por mucho travestismo que hagan.
Cualquier observador que esté dispuesto a dejar antiguos paradigmas podrá apreciar lo anterior.
La izquierda mas radical por su parte, deberá reconocer que la dicotomía clásica, de explotados y explotadores, no es tan evidente como en los textos del siglo XIX, han emergido otros actores, que también desean profundizar cambios, al mismo tiempo que ser partícipes en el diseños de las nuevas propuestas. Radicalidad de cambios v/s masividad social que les de soporte, es el dilema que debe resolver este sector, para rediseñar una estrategia de mayorías inclusivas, alejadas de la virulencia con los que piensan distinto.
Las condiciones objetivas, no están para bombardear La Moneda, pero tampoco para tomarse el Palacio de Invierno.
Organización, que sostenga y controle los procesos de cambio, así como, unidad y empoderamiento, que nunca mas, deje en manos de otros lo que nos debemos a nosotros.
Cuestionar las verdades de nuestro sector, cualquiera sea, es el camino para un mejor país, solidario, habitable y que responda a las exigencias del nuevo tiempo.
Alberto Vásquez M.
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