[OPINIÓN] "Medio tiempo" por Pablo Hübner


Este martes 15 de junio estamos en la mitad del año. 50% completado. Los abrazos del año nuevo se ven a lo lejos, como un recuerdo. Para quienes se fijaron metas, propuestas o compromisos, queda la mitad, al menos para negociar los plazos de los pendientes.

Puerto Varas ha transitado desde enero sucesos históricos y complejos. El inicio del 2021 parte con un verano en fase 1. El impacto en el turismo y todo el encadenamiento productivo prolonga su sombra en este otoño con reactivación lenta. La reciente fase 1 en toda la región Metropolitana aporta al estancamiento y la recuperación es más lenta que la necesidad.

En estos seis meses se vivieron las elecciones municipales, después de una segunda postergación. Entre mascarillas y protocolos, la comunidad definió el nuevo concejo municipal. Nuevo alcalde y nuevos concejales. Se mantiene Marcelo Salazar y vuelve Juan Patricio Godoy, quien ejerció durante el mandato de Álvaro Berger.

También se resolvió quién será el primer gobernador de Los Lagos. El domingo Patricio Vallespín vence con facilidad a Ricardo Kuschel en una segunda vuelta caracterizada por la baja participación. El frío de los vocales de mesa en los establecimientos educacionales era parte de la soledad de la jornada marcada por la ausencia.

El espíritu de esta elección, al menos en la intención, era otorgar poder a las regiones. Más representatividad y más autonomía. Pero, muchos de quienes votaron para el cargo de gobernador en la primera vuelta, no lo hicieron en la segunda vuelta, justo cuando se decidía a la persona ganadora. ¿Por qué? ¿Qué pasa con la participación? ¿Fallan los candidatos? ¿Los partidos? ¿Las campañas? ¿Los medios? ¿La educación cívica? Considerando los resultados de la participación, el debate sobre el voto obligatorio debería ser obligatorio.

Otro efecto notorio: La elección de gobernadores regionales concentró la opinión de la política nacional a la suerte de la región Metropolitana y cuánto de sus resultados impactaban la definición de la elección presidencial. Nada nuevo. El centralismo y el presidencialismo caminan de la mano. La perspectiva desde lo central impone su idiosincrasia. Tanto es así que el día de la elección, el diputado Alejandro Bernales comentó en su cuenta de Twitter que una persona de Calbuco le preguntó si debía votar por Oliva o por Orrego.

La responsabilidad del gobernador regional y de los gobiernos municipales, en el contexto del centralismo presidencialista, es fundamental para revertir esta tendencia y así, hacer justicia con la diversidad. Un país centralista y presidencialista es un problema para las regiones y sus comunas, sobre todo para las que están más alejadas de la capital. Muchas veces es como el equivalente a traer políticas públicas de otros países y suponer que funcionarán genial, porque en otras partes funcionó genial. Un país tan diverso en su geografía, clima, vocación productiva, cultura, merece más consideraciones. La implementación de los protocolos en la pandemia sirve de ejemplo. Una terraza de un café en la zona central del país no es lo mismo que en el sur. Algo tan obvio como tan no considerado. ¿Por qué?

Esta segunda parte del año debería ofrecer cambios, tanto en la perspectiva como en el funcionamiento de la representación política, implicando más participación, para las comunas y para las regiones. La capacidad que consigan los municipios de trabajar en conjunto, así como las uniones que se puedan crear con y entre los gobernadores regionales, otorgará un peso que puede contrastar el presidencialismo centralista y la dinámica de los representantes distritales en el congreso, que muchas veces son más representantes de sus respectivos partidos que de los territorios y su diversidad.

La oportunidad está. Parte un nuevo tiempo. El segundo tiempo del año recién se inicia.

Por: Pablo Hübner

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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