[OPINIÓN] "La auditoría" Por Pablo Hübner
Era 29 de junio del 2021. El entonces nuevo alcalde Tomás Gárate declara para El Heraldo Austral: “En primer lugar es fundamental entender cómo recibimos el municipio, para eso ya solicité la contratación de una auditoría externa, que nos permita evaluar los principales procesos administrativos, financieros, jurídicos”.
Pocos meses después, el 16 de septiembre del 2021, se aprueba en el concejo de manera unánime la contratación de la auditoria que sería financiada en conjunto con la Subdere. No queda claro qué es lo que sucede con este proceso. Todo parece interrumpido por relaciones fragmentadas entre el fin del gobierno antiguo y el inicio del gobierno nuevo. La oportunidad de evitar parte del pago termina significando un atraso que obliga a partir de cero con el proceso.
La auditoría prometida y postergada, hasta nuevo aviso, pronto empieza a convivir con situaciones que advierten atención. Un caso elocuente es el de las subvenciones municipales. Las dudas sobre el proceso inspiran la creación de un nuevo reglamento, con mayor difusión de las postulaciones, entre otros cambios que son positivos para terminar con la discrecionalidad unilateral, antes representada por la máxima autoridad comunal. Esa era la palabra: la discrecionalidad. ¿Qué significa esto? ¿Cuáles son sus alcances? ¿Dónde más aún prevalece la discrecionalidad? ¿Cuántos negocios funcionan hoy en gracia de viejas bondades que hoy serían imposibles de sostener? ¿Hay funcionarios contratados que siguen en sus cargos, sin ser los más indicados, en virtud de estas consideraciones?
El estado de avance de la auditoría es un misterio. Entre que se llamará a licitación y que nunca se llama a licitación. Mucho menos se sabe cuándo estarán los resultados, pero muy probablemente, no será antes de seis meses más. Lo que era una necesidad declarada de primer orden, fundamental, tarda más de un año de gobierno municipal en encontrar respuesta. Mientras, la pregunta inevitable es preocupante: ¿Conoce el municipio con profundidad el municipio que conduce?
La auditoría al anterior gobierno municipal no era para demostrar si el ex alcalde era bueno o malo, simpático o pesado, tiene que ver con un equipo de trabajo y diversos procesos administrativos, financieros, jurídicos. Muchos funcionarios probablemente hoy siguen en ejercicio de funciones y, sin necesariamente merecer cuestionamientos, están a la espera de que la prometida auditoría así lo demuestre, para dar fin a toda la incertidumbre que se produjo a fines del gobierno municipal anterior, acentuada de manera generalizada durante la elección municipal y prolongada, innecesariamente, hasta ahora. La claridad de la auditoría debía terminar con rumores, verdades a medias, especulaciones y otros elementos propios de la incertidumbre, para así, consolidar claridad en servicio de la transparencia que merecen todos los vecinos, más aún, luego de haber vivido meses entre severas acusaciones que incluyeron hasta un juicio por notable abandono de deberes contra el ex alcalde. Un juicio que cinco ex concejales encabezaron, en nombre de la transparencia, y que nunca fue claro cómo se financió, si los pagaron exclusivamente los demandantes y/o más personas. Un juicio que además no consigue demostrar el acusado abandono de deberes, entre lo político y lo legal.
Ante los resultados los demandantes destacaron en su momento que fue un proceso significativo porque sirvió para corregir algunos temas irregulares. También se dijo que esto era parte de hacer su trabajo. Su propio abandono de deberes era no demandar al ex alcalde por notable abandono de deberes. Raro. El resultado más convoca la necesidad de claridad, luego de tanto ruido. ¿Qué pasó en la administración anterior?
La postergación de la auditoría externa es un problema para la comunidad que ahora debe enfrentar esta inversión, tardía, por un monto aún desconocido, sin plazos claros, para así obtener presuntos resultados todavía ausentes, sobre situaciones que, a esta altura, deberían ser muy bien conocidas, asumidas y mucho más importante, enfrentadas. Si la información carente ha demorado determinaciones relevantes, simplemente se lesiona la calidad de la gestión, mientras el tiempo, como siempre, sigue pasando.
¿Todavía necesita el municipio invertir en una auditoría externa? ¿Qué es lo que el municipio actual aún no sabe sobre la administración anterior? ¿Por qué esto tiene que demorar tanto?
Por: Pablo Hübner
Comparte en tus redes sociales