[OPINIÓN] "Interrogatorio" por Pablo Hübner
La semana pasada el concejo municipal invitó al encargado de tránsito del municipio. La invitación se concretaba luego de varias postergaciones. La intención del concejo era resolver algunas dudas sobre distintos procesos asociados al tema del tránsito. Básicamente, cumplir con su rol fiscalizador.
Eso se dijo, pero la sesión pareció ser otra cosa. Se trataba de interrogar públicamente al encargado de tránsito para intentar demostrar su incompetencia para el cargo. Más que dudas, los concejales buscaban confirmar públicamente su propia evaluación del funcionario. Las conclusiones preconcebidas eran la sombra del énfasis que acompañaba cada pregunta. Mucho más relevante que conseguir respuestas, parecía ser exponer su debilidad.
El interrogatorio duró casi cuarenta minutos. Las preguntas de los concejales se pueden dividir, más allá de sus puntualidades, en dos grandes temáticas. Por un lado, preguntas sobre detalles muy específicos asociadas a oficios enviados y que no se habían atentado. Por otro lado, preguntas sobre la preparación formal del encargado de tránsito para el ejercicio de su cargo.
El encargado de tránsito estaba notoriamente afectado. No obstante, con serenidad, hizo ver que había llegado al cargo sin faltar a ninguna norma. Hizo ver que no todo lo que estaba haciendo estaba mal hecho. Hizo ver problemas asociados a una realidad que es mucho más compleja que cuando llegó al cargo. Hizo ver que había intentado responder todos los oficios que le han enviado, pero que no se la puede con todos. Hizo ver la necesidad imperiosa de ampliar el equipo técnico de tránsito para dar mejor respuesta.
El alcalde se refiere al caso como un tema conversado varias veces con el funcionario. Luego explica las dificultades que implica mover a un funcionario de planta de un cargo a otro. También comenta que Puerto Varas no tiene plata para más equipo. No es llegar y reemplazar, sobre todo porque hay una jerarquía de necesidades que atender, sin por eso dejar de reconocer lo mucho que ayudaría tener un mejor equipo. Pero, somos los que somos, estamos los que estamos, de a poco vamos mejorando, nadie se las sabe todas, nos vamos capacitando, y así vamos avanzando. Básicamente, una defensa general y superficial ante acusaciones específicas y profundas.
Lo que pasó en el último concejo es delicado. Aparentemente hay una mixtura entre el rol fiscalizador de los concejales y la imposición de un castigo social ante la imposibilidad de remover integrantes del equipo municipal porque son de planta. ¿Esto es fiscalizar? ¿Es el rol de los concejales crear un juicio público sobre las competencias individuales de los funcionarios municipales? ¿No quedaba otra porque no se responden los oficios? ¿Por qué no se vio esto en la comisión respectiva y tiene que ventilarse de esta manera? ¿Cuál es el próximo funcionario que tendrá que asistir al juicio público sobre sus capacidades profesionales, transmitido en vivo, para todos los vecinos?
Esta sesión sirvió para entender que hay un problema en el equipo municipal, un problema serio, con grietas en la confianza, a propósito de la relación, siempre compleja, entre continuidad y cambio en la administración. La ausencia de una auditoría al ex gobierno municipal, tan comprometida como no realizada, marca el camino de una administración que reconoce en la marcha problemas en el equipo, también trabas para poder hacer las modificaciones respectivas. La plata, la burocracia, las limitaciones de movilidad que tienen funcionarios de planta, entre otros. Se evidencia un equipo en conflicto. Al momento de enfrentar las dudas del concejo, se individualiza al funcionario y se omite la responsabilidad conjunta. Se fragmenta el equipo y más parece una caza de culpables. ¿Por qué pasa esto? ¿Hay un nido de serpientes al interior del equipo municipal? ¿Están siendo evaluados periódicamente los funcionarios municipales? ¿Cuándo fue la última evaluación?
El interrogatorio de los concejales más pareció ser una manera de actuar ante la imposibilidad de poder tomar otras medidas. Entre fiscalizar y castigar. No obstante, no hay anuncio de sumario al funcionario, tampoco de traslado. Luego de tanto, todo sigue igual, salvo por el desahogo de un interrogatorio que fue, por momentos, simplemente cruel.
El problema del encargado de tránsito es un problema de todo el municipio. El equipo es uno solo, pero la unidad se pierde en la fragmentación. La vereda de las soluciones se confunde con la calle del así son las cosas, del somos los que somos y estamos los que estamos. En la marcha se arregla la carga, si se cae la carga, ahí vemos. La escena del interrogatorio en el concejo municipal fue triste y probablemente, no servirá de mucho.
Por: Pablo Hübner
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