[OPINIÓN] "Hechos de violencia" Por Pablo Hübner
El año 2020 Puerto Varas cambió todas las luminarias de la zona céntrica de Puerto Varas. Más de 4 mil nuevos focos brillando con moderna tecnología. La autoridad en aquel entonces celebraba que en la calle se puede leer el diario en la noche. Entre más luz artificial, menos delincuencia. ¿Fue así?
Hace pocas semanas una persona mató a otra con un cuchillo en la cancha de Nicanor García. Fue temprano en la mañana. Plena luz. El hecho siguió con enfrentamientos entre pandillas con palos, piedras y fierros durante horas. Días después circula por las redes sociales un video que llama la atención de los vecinos. Un auto entra a un pasaje a gran velocidad con clara intención de atropellar a quien se cruce en su camino. El auto se convierte en un arma. Una persona es pasada a llevar, también un perro. Cuando el auto frena, recibe palazos por parte de quienes estaban en ese sector. El auto pronto mete reversa con un escandaloso ruido de ruedas, a plena luz de una tarde de verano.
Están los que dicen que esto siempre ha pasado, de día y de noche, y que nada ni nadie ha logrado terminar con estas situaciones. La única diferencia es que ahora, como todo el mundo tiene un teléfono con cámara y redes sociales, se ven más estos videos. Quienes antes no lo sabían era porque no conocen Puerto Varas, más allá de sectores separados de esta realidad, ubicados en el centro, la costanera, las parcelas. También están los que piensan que antes en Puerto Varas no pasaban estas cosas porque todos se conocían y se respetaban, conducta que se replicaba en todos los sectores. Había peleas, pero no tan graves como ahora.
Los hechos de violencia registrados y compartidos en redes sociales son impactantes. En el universo de los diagnósticos, la palabra tejido social se repite como respuesta. Sirve para todo. Es como la palabra sustentable de los temas sociales. Un comodín generoso que dice demasiado como para recibir reproches. A sacar los palillos y hacer con calculados nudos la tensión necesaria para abrigar una planificación que requiere acción, medidas y comprensión. Esfuerzos conjuntos, mesas, proyectos, fondos, plazos, tiempo. Sobre todo, eso, tiempo, justo en un marco frágil de inseguridad con precipicios de desesperación.
La violencia tiene víctimas en muchos niveles. La percepción de paz quebrada transciende a los afectados directos por el delito. La emoción desequilibra la lectura de realidad. Lo que es y lo que aparenta ser amenazan por construir lo definitivamente cierto, con la dureza de una piedra que también se puede lanzar.
La necesidad de severidad y rapidez en la acción se confunde con la idea de que se haga lo que sea necesario. También, hacer justicia con las propias manos. Entre prepararse para contener el ataque y preparase para atacar, con la conciencia plena de que quien tiene un arma debe estar dispuesto a usarla. La actitud importa violencia en el pensamiento, también revanchismo, incluso con el inflado ánimo abnegado del no queda otra.
La inversión decidida y vinculada con la comunidad en infraestructura de uso público destinados al deporte, la familia, la cultura, el medio ambiente, la educación, tiene peso, acción, evidencia. Son medidas concretas que proponen otro camino de entendimiento, de encuentro. Son lugares para la paz. Pero: ¿Dónde parte la violencia? ¿Dónde termina la violencia?
Por ejemplo, hay quienes celebran en redes sociales cuando un delincuente muere en una persecución. Ante las peleas, otros comentan, dejen que se maten entre ellos. Eso dice mucho. La violencia tiene que ver con algo muy profundo que vive ante la presencia de lo que une y de lo que separa. Se justifica tanto como fractura. Puerto Varas puede ser mucho más pacífico de lo que es. Puede ser mucho más feliz de lo que es. Los niños están mirando todo lo que pasa.
Por: Pablo Hübner
Comparte en tus redes sociales