[OPINIÓN] "Entre cuarentenas" Por Pablo Hübner


Los últimos días han sido de mucho calor, ideal para salir de paseo, ir a la playa, dar una vuelta. Pero, como todos sabemos, la comuna cumple este jueves cuatro semanas de fase 1.  Dos permisos a la semana por dos horas. Calcular cada paso de la salida. Muchos negocios cerrados, turismo detenido. Sentir que no se puede hacer lo que uno quiere, sólo lo indispensable. Tener que ir con el celular cargado para poder mostrar el permiso que viene con una cuenta regresiva sonando en la oreja. Aceptar que en el supermercado el guardia te pide que uno dicte su rut sin mirar la pantalla del teléfono, para así comprobar si es un permiso de verdad personal o es de otra persona.

Mientras, seguir esperando. Algunos cumplen con las medidas, otros, no tanto. Algunos incluso comparten las fotos de sus encuentros en sus redes sociales. Seguir esperando. Algunos se consiguen permisos de trabajos indispensables para hacer trabajos que no son indispensables, o para hacer otras cosas. Algunos hacen trabajos indispensables que, por alguna razón, no son reconocidos como tal. Sentir diferencias que no siempre se entienden. Mientras, recorrer la casa como si fuera una sala de espera. El tiempo como que no pasa, a veces sólo como que se estira, como queso derretido ante el calor de los días.

Ayer se esperaba el anuncio concreto y claro: Puerto Varas sale de fase 1. Bienvenida fase 2, lamento tanto haber hablado mal de ti fase 2, te echaba de menos fase 2, no te vayas fase 2. Te quiero mucho fase 2. Las cosas serán diferentes, te lo prometo fase 2. Así, caer en un enamoramiento inútil por una restricción menos severa que la más severa. Y perseverar, al menos en el intento, en llegar a fase 3, para al fin, salir de esto. La voluntad por el autocuidado no se cansa. Lo que sí cansa es la sensación de que se avanza y no se avanza, como en una rueda de hámster.

El compromiso era que la fase 1 no iba a durar más de cuatro semanas. Puede ser que este jueves se anuncie la medida. Eso dicen en los grupos de whasapp. Lo ideal habría sido tener el anuncio el lunes que pasó, pero eso no pasó. Ni siquiera mencionaron a Puerto Varas. La expectativa era alta. Abundaron las dudas abrumadas y pronto llegaron algunas aclaraciones como brisa del goteo. Esperar al jueves. Otra vez esperar, otra vez confiados confinados, otra vez viendo lo que queda del verano pasar por la ventana que bien sabe de inviernos largos.

Estas medidas son dolorosas y costosas. Se toman en consideración y se aceptan en beneficio de la salud de la comunidad, como una manera de evitar la propagación de la enfermedad, el colapso de los centros de salud, como una manera de evitar la muerte. Según las cifras, parece que los números bajan, pero cuesta entender las cifras. A veces parece que la cosa sigue igual o peor. ¿Qué habría pasado si estas medidas no se tomaban? Tal vez los casos en la comuna serían el doble o el triple, o incluso más. ¿O sería lo mismo? La confusión parece ser más clara que la claridad.

Mientras, se inicia el proceso de vacunación en la comuna. Ya hay más de mil vacunados. Mil personas en una fila son varias cuadras de personas. Esto es una gran noticia. El proceso marcha en completo orden y con toda calma. Emociona ver familiares de conocidos y amigos que comparten cuando uno de los suyos ya recibió la primera dosis. La luz al final de un túnel lleno de curvas oscuras y momentos inciertos. El trabajo fundamental de todo el personal de salud para cumplir con este largo proceso es un hecho histórico: Esa actitud vocacional sirve de antecedente sobre el valor de la vida.

Pronto terminan cuatro semanas de cuarentena en Puerto Varas. Así partió el año 2021, entre días de calor, noches estrelladas y satélites recorriendo la profundidad del universo. Chao fase 1, ojalá pronto sea hasta nunca.

 

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