Libros de la Vida: “La sangre de los libros” de Santiago Posteguillo
Por Juan Carlos Gallardo
“Yo, Claudio” una de las mejores novelas históricas de todos los tiempos, ¿salvó a su propio creador? ¿Qué padre de la literatura de su país murió a consecuencia de un duelo a pistola a manos del que se había puesto insolente con su esposa?
¿Quién protagoniza la emotiva historia que para sacar a su hija del coma en que se encontraba en el hospital, creó y le narró con la fe inconmensurable de una madre, relato tras relato de mujeres notables, y así produjo una tremenda obra literaria?
Y así nos encontramos con treinta episodios cortos. de anécdotas y curiosidades que nos logran conectar y hacernos disfrutar a quienes tenemos pasión por los libros y nos solazamos con las historias que vamos descubriendo en la vida de quienes los escribieron. Conocer por ejemplo la osadía poco galante de un autor muy conocido, de decirle a la Reina en su cara que era coja, algo inconcebible para la época.
Como valor añadido cada historia trae un juego. El juego de la adivinanza. Recién por la mitad o más de cada episodio, Don Santiago cuenta de qué escritor o escritora se trata, haciendo que vuele la curiosidad y la especulación.
Y cuando alguno de nuestros queridos autores muestra dudosos comportamientos evidenciando trigos no muy limpios aparece la justificación adecuada. La absolución perfecta: “Sus obras maestras ahí quedan y son de todos. Su vida, con sus aciertos y defectos, es solo suya”. Así no más.
El problema de este libro es que aumenta el apetito. El hambre de leer o releer esos clásicos y obras a los que Posteguillo hace alusión. Además, con el mismo tono hay dos libritos más: el “Séptimo círculo del infierno” y aquel de cuando Frankenstein leyó el Quijote. O sea, material hay, y mucho.
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