Libros de la Vida: “El libro de los abrazos “ de Eduardo Galeano

Por Juan Carlos Gallardo


El libro de los abrazos es también el libro de los manjares. Cada relato corto, cada retazo de escritura (y son 191) es como un manjar o un bocadito. Confieso que como tales, yo quería degustarlos de a poco, pasito a pasito, pero pecador de gula me fui de una, me di un atracón con total glotonería, devorando todo sin misericordia.

Y por ser devorador compulsivo de manjares, me di cuenta cuando ya quedaba poco para degustar, que entremedio habían algunos entremeses dudosos y otros que parecían caviares, pero eran sustitutos de tercera.

Relatos, relatitos, cuentos pequeños y frases para el bronce. Por aquí pasa la celebración de la fantasía, la locura de la misma realidad; los irreverentes devaneos teológicos; las anécdotas cobradas a la cultura de todas partes; los ejemplos groseros de la ridícula burocracia y las bromas siniestras de las dictaduras latinoamericanas.

Y una mención aparte para las historias de los nadies, aquellos que sueñan con salir de pobres (Los nadies: los ningunos, los ninguneados).

Este autor uruguayo de obra prolífica, se le nota que disfrutó escribiendo su festival de ideas, que se nutren de la historia o de la desmemoria de ella, de las religiones, de la política, de su aguda observación de lo que ocurre alrededor y de la vida misma. Especialmente de la suya, cargada de su visión del mundo, que por cierto, cada uno podrá o no compartir.

Una buena noticia es que también hay algunas perlas de humor, de esas que Galeano coleccionó en sus andanzas.

Y nos dice, que dicen las paredes de las capitales: “Todos prometen y nadie cumple. Vote por nadie” O “Cómo gasto paredes recordándote” y otras cosas como esas. O que en alguna parte le contaron un proverbio de África: “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador”.

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