Docentes de Frutillar fortalecen sus conocimientos sobre el cuidado del suelo y la educación ambiental

  • En el marco del programa “De la Escuela a la Tierra”, impulsado por wpd junto a Plan C, docentes y asistentes de la educación participaron en un seminario que combinó conocimientos científicos y experiencias prácticas para promover el cuidado del suelo, fortalecer los huertos escolares y fomentar una cultura de sustentabilidad desde las comunidades educativas.


Con el desafío de llevar el conocimiento científico a las salas de clases y transformar los huertos escolares en verdaderos espacios de aprendizaje ambiental, se desarrolló en la Biblioteca Municipal de Frutillar el seminario “La importancia de la materia orgánica en los suelos”, una jornada que reunió a docentes y asistentes de la educación en torno a la importancia de cuidar uno de los recursos fundamentales para la vida y el equilibrio de los ecosistemas.

La actividad se realizó en el marco del programa “De la Escuela a la Tierra”, iniciativa impulsada por la empresa wpd junto a Plan C, que busca fortalecer la educación ambiental en establecimientos educacionales cercanos al proyecto Parque Eólico Trumao, promoviendo aprendizajes que trasciendan las aulas y se proyecten hacia las familias y comunidades.

Durante la jornada, los participantes profundizaron en el papel que cumple la materia orgánica en la fertilidad de los suelos, su capacidad para retener agua y su contribución al desarrollo de cultivos saludables. Estos conocimientos resultan especialmente relevantes para los establecimientos que cuentan con huertos escolares, donde el trabajo con la tierra ofrece oportunidades concretas para desarrollar experiencias educativas vinculadas con la sustentabilidad.

Uno de los aspectos más valorados fue la posibilidad de conectar la teoría con la práctica, entregando herramientas que los docentes pueden incorporar en sus actividades pedagógicas y compartir con sus estudiantes.

Así lo destacó Scarlett Vargas, docente diferencial de la Escuela Rural Los Pellines, quien valoró especialmente la utilidad de los aprendizajes adquiridos: “La experiencia fue muy interesante, porque es algo que se puede llevar a la casa, a los niños. Fue muy beneficioso, porque así uno le puede transmitir esto a todos los niños de la comunidad, y a mis propios hijos”.

 


“Con las manos en la tierra”

El seminario contempló tres exposiciones que permitieron abordar la educación ambiental desde distintas perspectivas.

La jornada comenzó con la presentación “Parque Eólico Trumao, energía limpia para un futuro mejor”, a cargo de Constanza Muñoz, Líder de Comunidades y Relación con el Medio de wpd, quien compartió los alcances del proyecto y su vinculación con las comunidades del territorio.

Posteriormente, Cristián Vásquez, fundador de Plan C, presentó los objetivos y avances del programa “De la Escuela a la Tierra”, destacando el trabajo que se desarrolla con los establecimientos educacionales y la importancia de incorporar conocimientos científicos que permitan enriquecer las experiencias de aprendizaje.

“Queremos aportar a la educación ambiental con el conocimiento científico respecto de las características del suelo y lo importante que es cuidarlo”, explicó Vásquez, quien destacó que la actividad estuvo especialmente dirigida a docentes y asistentes de establecimientos donde el programa está desarrollando huertos escolares.

La exposición central estuvo a cargo de Ingrid Martínez, investigadora de INIA Remehue, quien abordó la importancia de la materia orgánica para la fertilidad de los suelos, entregando antecedentes sobre sus características, su conservación y las prácticas que permiten mejorar su condición.

“Es importante conocer el perfil del suelo, para ver cómo está su salud y tener una productividad mucho más sustentable”, señaló la especialista, quien valoró el interés de los asistentes y la oportunidad de compartir conocimientos desarrollados a partir de la experiencia de investigación en la región.

Pero el encuentro no se limitó a las presentaciones. Al finalizar la jornada, los participantes pudieron literalmente meter las manos en la tierra, desarrollando una actividad práctica para aprender a reconocer características del suelo y estimar su contenido de arcilla.

Esta experiencia permitió acercar conceptos científicos a situaciones cotidianas y demostrar que la educación ambiental también se construye a partir de la observación, la experimentación y el contacto directo con la naturaleza.

 

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