Cuando el ruido se vuelve una costumbre se está dañando tu salud

La pérdida de la audición es silenciosa hasta que se torna irreversible. Por eso es importante seguir algunas recomendaciones y evitar las principales fuentes de contaminación acústica.


A los ruidos típicos de la ciudad como las bocinas de automóviles, la circulación de buses, camiones y motocicletas, se suman los sonidos de aparatos eléctricos, las faenas en la construcción, disparos y fuegos artificiales, sirenas de vehículos policiales o de emergencia, además de ruidos asociados a eventos deportivos y musicales.

Sin embargo, el daño acústico también puede ser inducido por las personas al someter a sus oídos a fuentes sonoras de alta intensidad a través audífonos y reproductores de música (hipoacusia por ruido recreacional).

“Esta situación ha ido acelerando la aparición de estos síntomas en personas más jóvenes. Antes la sintomatología asociada a la pérdida auditiva en la población comenzaba a aparecer a los 55 años y ahora ocurre en personas de entre 35 y 45 años” dice Manuel Luna, director de Escuela de Fonoaudiología de la Universidad San Sebastián

¿Qué señales son indicativas de daño o pérdida de audición?
La hipoacusia o disminución de los umbrales o sensibilidad de la audición pueden ser inducida por un ruido agudo o instantáneo de alta intensidad y también por un ruido crónico, es decir, aquél al que una persona se somete de manera permanente.

En ese sentido, hay que diferenciar entre efectos auditivos y no auditivos. En el primer caso, el principal signo o señal es la hipoacusia que puede ir acompañada de tinnitus, es decir, ese ruido intermitente o permanente que una persona percibe a través del oído como un tono o ruido de mar y que resulta muy molesto para la vida cotidiana.

Además, pueden estar asociados a la autofonía, que se produce cuando se escucha el eco o reverberación de la propia voz. También se han descrito signos vestibulares o vértigo en algunas personas, pero no es muy frecuente.

Dentro de los efectos no auditivos se encuentra la hipertensión arterial, taquicardia, disminución del apetito, alteración de la atención y la concentración, estrés irritabilidad y alteración del sueño.

¿Qué se recomienda para prevenir traumas o pérdidas de audición?

La Organización Mundial de la Salud elaboró una serie de consejos y recomendaciones para aplicar a nivel laboral y recreativo:

 

 

 

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